Entradas de Categoría: Uso de las TICs

Aquí reuniremos las entradas relativas a un uso adecuado, útil y saludable de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs)

Flippy, el primer robot que ya está haciendo hamburguesas en tu restaurante favorito

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Flippy es un robot que ya está llegando a las cocinas de Caliburger y que es capaz de hacer 300 hamburguesas por hora, aprender de sus errores y limpiar la parrilla.

Los robots de comida rápida siempre han sido el ejemplo perfecto de lo que puede suponer la tecnología, pero la mayoría no habían pasado de meros prototipos para enseñar en ferias o para hacer vídeo sobre el futuro del trabajo en este tipo de restaurantes. Ahora, la compañía Miso Robotic está desplegando la primera flota de robots inteligentes para hacer hamburguesas, y aunque sea de forma preliminar, ya está ayudando a la cadena de restaurantes de comida rápida Caliburger a hacer sus famosas hamburgesas California-style.

 

Flippy, que así se llama este robot, está considerado como un asistente de cocina autónomo (es decir, no para reemplazar a los cocineros, sino para asistirlos) y es capaz de aprender con el tiempo y adquirir nuevas habilidades culinarias gracias a la inteligencia artificial que gobierna su sistema. Miso AI, al igual que los coches autónomos, combina la visión 3D, térmica y regular para detectar automáticamente cuándo se colocan las hamburguesas de hamburguesas crudas en la parrilla y monitorea cada una en tiempo real durante el proceso de cocción y alerta al personal de la cocina cuándo colocar el queso encima o cuándo armar la hamburguesa.

El robot hace mucho más que colocar hamburguesas en una parrilla. Flippy tiene la capacidad de limpiar espátulas mientras cocina y de limpiar la superficie de la parrilla con un raspador, además de ir cambiando la espátula en tiempo real para evitar que la hamburguesa cruda toque una espátula manchada. De momento, Flippy es capaz de hacer 150-300 hamburguesas a la hora, número que varía en función del personal de cocina que le asista.

Como apuntan desde Miso Robotics, no está para reemplazar a los trabajadores, puesto que depende de ellos directamente en el control y en la asistencia al cocinado, pero si que ayuda a la mejora de productividad laboral, reduciendo el desperdicio de alimentos por errores y es capaz de entrega comida de una forma más optimizada y ordenada, además del ahorro en costes de capital que supone, pues su versión básica tiene un coste de solo 60,000 dólares.

De momento, si la prueba con Caliburger es un éxito empezará a entrar de forma más numerosa en las cocidas, dada la facilidad con la que es capaz de cocinar este tipo de alimentos.

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Tristan Harris, el filósofo de Google que quiere “liberarnos” de nuestro smartphone

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Tristan Harris, antiguo diseñador ético de Google, ha emprendido una cruzada para advertir sobre cómo las redes sociales y la tecnología "están secuestrando nuestras mentes y nuestro tiempo". Propone cambios en el diseño para que "nuestra atención" no sea la moneda de pago habitual en internet.

"Imagina una sala donde hay un centenar de personas encorvadas sobre ordenadores que muestran gráficas. Una sala de control. Desde esta sala se pueden controlan los sentimientos, pensamientos y prioridades de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Esto no es ciencia ficción… Yo solía estar en una de estas salas."

Con este argumento que parece sacado de 1984 se presentaba Tristan Harris en la charla que hizo en TED 2017. Harris, ingeniero de formación especializado en tecnología persuasiva, estuvo trabajando durante cuatro años en Google, primero como Jefe de Producto y después como Diseñador Ético y Filosófico, un cargo en el que se intentaba lidiar cada detalle de las plataformas de la compañía para que fueran lo menos intrusivas en la vida del usuario. Y decimos lidiar porque conocer el máximo de datos posible acerca del usuario es el mayor recurso de Google.

Harris abandonó Google en 2016 y desde entonces se ha convertido en la principal voz sobre cómo aplicaciones, compañías tecnológicas y redes sociales pueden manipularnos. Y no porque al cargo de las empresas tecnológicas estén mentes malvadas que quieran dominarnos mientras se ríen acariciando un gatito, sino porque han creado productos que compiten en una carrera cuyo objetivo es muy claro: nuestra atención.

Desde que dejara Google Harris ha invertido su carrera en la creación dos asociaciones llamadas "Time Well Spent" (Tiempo bien empleado) y "The Center for Humane Technology" (Centro para una Tecnología Humana). Con esta última, a la que se han unido otros exempleados de Google, Facebook o Apple, ha conseguido recaudar financiación para iniciar una campaña en medios advirtiendo sobre los problemas que él ve actualmente en la tecnología. El año pasado la revista Rolling Stone lo incluyó en su lista de las "25 personas que dan forma al futuro".

 

Sus teorías giran en torno a la supuesta adicción que puede causarnos la tecnología, un concepto que tiene muchos matices pero que a menudo los medios tradicionales cuelan entre los grandes discursos sobre el futuro desde un punto de vista catastrofista. La visión de Harris no obstante deja a un lado la tecnofobia con la que muchas veces se tratan estas cuestiones y lleva el debate a un punto de vista más práctico: el actual mercado de internet y las aplicaciones nos está robando tiempo, y eso es algo que el diseño (y solo el diseño) puede cambiar.

Cómo el smartphone nos atrapa y cómo el diseño puede cambiarlo (según Harris)

Según explican en la web de su proyecto "Facebook, Twitter, Instagram y Google han desarrollado productos increíbles que han beneficiado enormemente al mundo. Pero estas compañías también están atrapadas en una carrera por nuestra atención, la cual necesitan para ganar dinero. Constantemente obligados a superar a sus competidores, deben usar técnicas cada vez más persuasivas para mantenernos pegados a nuestros dispositivos".

Bajado a la tierra este mensaje se convierte en una crítica directa al modelo de negocio de las plataformas tecnológicas y las redes sociales, pero también a nosotros por cómo somos persuadidos sin apenas darnos cuentos. Facebook, Instagram o Google han mejorado sus productos para hacerlos más atractivos y que pasemos más tiempo en ellos.

Nuestra atención, y por lo tanto su capacidad para retenernos, da pie a que nos conozcan mejor y por lo tanto la publicidad que nos muestren sea más precisa. Eso para Harris no tendría nada de malo a priori de no ser por un condicionante: nuestra atención es finita y nuestro tiempo también.

"Cada vez que refrescas tu teléfono para ver si hay notificaciones es como si tiraras una moneda en una máquina tragamonedas", ejemplifica Harris en uno de sus textos. "Esperas una recompensa, que no es que te toque el bingo, sino que haya un nuevo comentario, un retuit, una interacción, ese es el modo en el que nos tienen secuestrados", comenta, poniendo ejemplos que rayan lo gracioso.

Cuando recibimos un mail de Facebook en el se nos indica que un amigo nos ha etiquetado en una foto el botón de "mira la foto" debería llamarse "pasaré aquí los próximos 20 minutos", porque aunque simplemente entremos a mirar la foto, seguramente nos esperen un montón de notificaciones más que llamen nuestra atención.

Su crítica a las redes sociales recorre algunas de las tesis que ya han criticado estudios sobre psicología social. Instagram como un plataforma que glorifica la imagen perfecta, la cámara de eco con la que funciona Facebook al difundir opiniones sesgadas o desinformaciones o los mecanismos que usa YouTube para mantenernos pegados a la pantalla, como reproducir automáticamente el siguiente vídeo (que un algoritmo se ha encargado de saber que te encantará). Todo ellos son mecanismos según Harris para mantenernos en ese "secuestro", que a la postre acaba ocupando gran parte de nuestro tiempo y no nos deja desconectar y focalizarnos.

"No es necesariamente malo ser 'secuestrado', puede que estemos pasando un gran rato en Facebook o en otro sitio retomando amistades o recordando momentos. No estoy en contra de la tecnología. Pero en esta guerra por nuestra atención tenemos las de perder porque la moneda de cambio es nuestro tiempo, y porque las plataformas cada vez trabajan más por retenernos. Y lo peor de todo es que están diseñadas para hacernos pensar que hemos tomado la decisión nosotros.

Por ejemplo, olvidamos si el siguiente video se cargó de forma automática y estamos contentos mirándolo. Pero, de hecho, fuimos secuestrados en ese momento. Todas esas personas que están trabajando para darte la próxima cosa perfecta en YouTube no saben que son las 2 de la mañana y es posible que también quieras dormir", señalaba Harris en una entrevista con Wired, donde se mostraba especialmente preocupado por los efectos que esto puede tener en los niños, con una generación que ha nacido pegada a la pantalla.

La cruzada de Tristan Harris se ha centrado en criticar el sistema de notificaciones de la mayoría de plataformas, esas burbujas que surgen en nuestro smartphone con objetivo de informarnos de algo, pero también con el riego de robarnos nuestros próximos 20 minutos. Su mayor problema es precisamente que en esa carrera por nuestra atención las plataformas ganan dinero, y en ese contexto Harris solo ve dos formas de salir: el diseño y, en un caso más extremo, la regulación.

"Que haya una regulación estatal que limitara las notificaciones sería un caso extremo y en cierto modo un fracaso. Lo ideal sería que hubiera una concienciación en las plataformas para que pensaran si lo que están realizando es realmente útil", señalaba en la citada entrevista, donde pone en valor que la mayoría de profesionales relacionados con el mundo digital que ha conocido siempre han trabajado con el ideal de unir a la gente y mejorar el mundo.

En el campo del diseño, Harris ha estado en conversaciones con Apple y sus excompañeros de Google -propietarios de los dos mayores sistemas operativos móviles- para incentivar nuevos modelos de notificaciones más respetuosos. "Se podría estudiar que durante la mañana solo hubiera cierto tipo de notificaciones, o que estas no fueran tan accesibles. No que nos levantemos con decenas de ellas aumentando nuestro estrés y nuestro sentimiento de que nos perdemos algo si no estamos conectados", comentaba.

Por el momento parece que el retrato que hace Harris va tocando, aunque sea de forma superficial, a las redes sociales. "Una de nuestras grandes áreas de enfoque para 2018 es asegurarnos de que el tiempo que todos gastamos en Facebook sea un tiempo bien empleado", comenzaba Mark Zuckerberg su post el pasado mes de enero en el que anunciaba el cambio de algoritmo que está implementando la compañía en su feed, usando la expresión "tiempo bien empleado" que Harris acuñó para su primera organización.

Otros pioneros digitales no opinan distinto

La postura de Harris no es ni mucho menos nueva en el mundo digital. El año pasado, Sean Parker, uno de los inversores originales de Facebook y su primer presidente, dijo de la red social que "solo Dios sabe lo que le está haciendo al cerebro de nuestros hijos". Chamath Palihapitiya, un capitalista de riesgo que fue uno de los primeros empleados de Facebook, dijo en noviembre que la red social estaba "desgarrando el engranaje sobre el que funciona la sociedad". Además, el CEO de Apple, Tim Cook, también aseguró en una entrevista a The Guardian en enero que no dejaría que su sobrino entrara en una red social.

En la organización formada por Tristan Harris para fomentar mejores prácticas también participan Roger McNamee, uno de los primeros inversores en Facebook, Lynn Fox, antigua responsable de comunicación en Twitter y Apple o Justin Rosenstein, a quien se le atribuye crear el botón de "Me gusta" en Facebook. Una suma de pioneros digitales más que considerable que ahora quieren cambiar aquello que crearon.

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La inteligencia artificial ya no necesita al ser humano(!¡)

Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la inteligencia artificial.

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DeepMind, la compañía que Google adquirió en 2014, ha presentado la última versión disponible de su inteligencia artificial, AlphaGo. El software, al que han denominado AlphaGo Zero, es capaz de aprender por sí solo sin ayuda humana y sin conocimientos previos de Go, el tradicional juego chino al que las máquinas batieron por primera vez el año pasado. La última versión de la inteligencia artificial de Google, AlphaGo Zero, ha batido a su predecesora por cien juegos a cero. El anterior AlphaGo logró vencer a Lee Se-dol, campeón mundial de Go, en marzo de 2016, por lo que el nuevo software podría considerarse como prácticamente imbatible.

Según explica en el trabajo publicado en Nature el equipo de Demis Hassabis, CEO de DeepMind, la última versión de la inteligencia artificial de Google utiliza una única red neuronal y cuatro chips especializados para el entrenamiento de redes neuronales. Por el contrario, el software anterior empleaba múltiples máquinas y 48 chips especializados (TPU, por sus siglas en inglés). El programa está diseñado para aprender desde cero de forma autodidacta con el objetivo de predecir la selección de movimientos y el ganador de sus partidas, mejorando con cada repetición del juego.

Tras unos días de entrenamiento, AlphaGo Zero consiguió completar más de cinco millones de partidas consigo mismo y batir la capacidad humana y de las anteriores versiones conocidas. El autoaprendizaje de la inteligencia artificial permitió que el programa de DeepMind descubriera por sí mismo los principios del mismo juego que tardaron en conocer los seres humanos miles de años, además de conceptualizar y desarrollar estrategias novedosas para resultar imbatible en este pasatiempo ancestral de origen asiático.

 

 

"Es increíble ver lo lejos que ha llegado AlphaGo en solo dos años. AlphaGo Zero es ahora la versión más sólida de nuestro programa y demuestra el progreso que podemos alcanzar incluso con una menor potencia de computación y evitando el uso de datos humanos", destaca Demis​ ​Hassabis, cofundador y CEO de la compañía.

El investigador, que llegó a ser descrito por The Guardian como "el superhéroe de la inteligencia artificial", destaca que avances como los conseguidos por su algoritmo podrían ayudar a resolver "todo tipo de problemas apremiantes del mundo real", como resolver el plegamiento de las proteínas o ayudar en el diseño de nuevos materiales.

Satinder Singh, especialista en Computación de la Universidad de Michigan, valora el trabajo como "un gran avance". El científico señala en una tribuna publicada en Nature News & Views que el método de aprendizaje del software es "novedoso", aunque combina "aspectos básicos y familiares" del aprendizaje por refuerzo autónomo. Las conclusiones de DeepMind, a juicio del investigador, que no ha participado en el estudio, muestran que probablemente los resultados de la inteligencia artificial sean mejores si emplean esta técnica que si se apoyan en la experiencia humana.

No obstante, Singh alerta de la "obsesión de los medios de comunicación" por el enfrentamiento entre la inteligencia artificial y los humanos. "Sí, otro bello y popular juego ha caído en poder de las máquinas, y sí, el método de aprendizaje por refuerzo autónomo puede ser aplicado en otras tareas. Sin embargo, este no es el principio del fin porque AlphaGo Zero, como otros programas exitosos, es extremadamente limitada en lo que sabe y respecto a lo que puede hacer en comparación con los humanos e incluso con otros animales", advierte el experto. Por su parte, el CEO de DeepMind también destaca el lado positivo de sus investigaciones, al resaltar que "si podemos hacer los mismos progresos con los problemas actuales que los avances conseguidos con AlphaGo, tendremos el potencial de impulsar la comprensión humana y tener un impacto positivo en nuestras vidas".

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Siemens lanza en España MindSphere, su sistema operativo de IoT en la nube

Escrito por Siemens España | Publicado: Viernes, 04 Mayo 2018 | Categoría: Prensa Corporativa

  • La plataforma conecta máquinas e infraestructuras físicas con el mundo digital para analizar sus datos y multiplicar la eficiencia.
  • Esto permite a sus usuarios, desde incrementar la producción de una fábrica, hasta reducir costes de mantenimiento o conseguir importantes ahorros energéticos
  • Siemens ya comercializa esta plataforma en España y ha lanzado una nueva web para clientes, desarrolladores y partners.

Siemens, compañía global líder en tecnología, lanza en España su sistema operativo de Internet of Things (IoT) en la nube, MindSphere. Una plataforma capaz de conectar máquinas e infraestructuras físicas -tanto de Siemens como de terceros- al mundo digital, para extraer y analizar sus datos. Y es que hoy en día cada sistema físico posee una gran cantidad de datos e información que, al ser analizados, pueden optimizar el rendimiento de los recursos y conseguir mejores resultados en cualquier actividad. Más del 50% de los datos que existen en la actualidad se crearon el año pasado y sólo un 0,5% de ellos ha sido analizado o utilizado. Sin embargo, estos porcentajes aumentarán exponencialmente año tras año.

Un total de 5 millones de dispositivos se conectan cada día y se estima que esta cifra alcance los 50.000 millones en 2020. Ante esta situación, es necesario que las empresas sean conscientes del potencial y el valor de los datos en su beneficio propio y con este objetivo nació MindSphere. Para poder hacer uso de todo este nuevo ecosistema digital es necesario contar con soluciones que permitan aprovechar todo el valor de esas cantidades ingentes de información.

Para que un cliente pueda obtener el máximo beneficio, primero hay que definir los datos de interés, extraerlos y transferirlos a esta nueva plataforma creada por Siemens. Una vez en ella, estos datos se analizan y los más relevantes se clasifican para generar informes con recomendaciones que faciliten la toma de decisiones del negocio. Es la forma en que MindSphere conecta los datos con las personas, con el objetivo de obtener resultados capaces de aumentar los beneficios de una compañía. Por ejemplo, con esta herramienta, se puede incrementar la producción de una fábrica, reducir costes de mantenimiento o conseguir importantes ahorros energéticos, entre otras ventajas.

Este sistema operativo también permite desarrollar aplicaciones propias, -tanto de desarrolladores de Siemens como de terceros- y usarlas en MindSphere, así como ofrecerlas a otros usuarios, para que se enriquezca el negocio digital de los clientes. Así MindSphere ofrece la capacidad de desarrollar servicios en línea, aplicarlos y ponerlos a disposición de otros usuarios para reducir tiempo, aumentar la producción y usar activos de manera más efectiva.

Siemens cuenta con una base instalada de millones de dispositivos, entre los que se encuentran: 30 millones de sistemas de automatización, 70 millones de medidores inteligentes y 1 millón de productos conectados. De esta forma, Siemens también aprovecha su conocimiento y experiencia en automatización y análisis de datos. MindSphere admite estándares abiertos tanto para la adquisición como para la transferencia de datos, lo que proporciona unas soluciones de conectividad listas para usar, acceso a bibliotecas abiertas y la capacidad de admitir productos de terceros.

MindSphere es una tecnología en la nube apoyada por los principales proveedores de infraestructuras cloud: SAP, Atos, Microsoft Azure o Amazon Web Services. Ello permite que MindSphere pueda ser una herramienta tanto pública como privada o incluso instalarse en la propia instalación del cliente (On-Premise).

Nueva web de MindSphere en España

Para lanzar esta herramienta en nuestro país y que, tanto las empresas, desarrollares o partners nacionales puedan sacar el máximo partido a sus ventajas, la compañía ha lanzado una nueva web en específica de su herramienta para España, donde detalla las características y beneficios del uso de MindSphere para que las empresas pueden avanzar en su trasformación digital.

En el link www.siemens.es/mindsphere, cualquier cliente interesado podrán registrarse para obtener más información sobre las funcionalidades del sistema operativo y saber cómo MindSphere puede ayudar a aumentar la competencia de sus negocios de una forma personalizada, según su sector o necesidades específicas. El uso de MindSphere está diseñado para poder realizar mantenimiento predictivo o gestión de flotas; ayuda a convertir los productos en inteligentes, gracias a la capacidad de crear datos de valor de forma automática. También permite administrar los activos ferroviarios de una compañía para conseguir una mayor disponibilidad, menores costes y minimizar los riesgos operacionales; monitorizar el rendimiento de un sistema de construcción de edificios, a la vez que gestionar su demanda y suministro de energía de la manera más efectiva y eficiente, entre otras funcionalidades.

Laboratorios de ideas en MindSphere

Una de las características principales de Siemens es su afán por la innovación. Por ello, para continuar con el desarrollo de los beneficios de MindSphere en distintos sectores y aplicaciones, la compañía ha creado un total de 20 centros de Aplicaciones MindSphere, distribuidos por todo el mundo, con el objetivo de desarrollar sus servicios digitales en distintos sectores, desde la industria a la energía. En la actualidad, 900 desarrolladores de software, especialistas en datos e ingenieros están ya trabajando junto a los clientes de Siemens en estos centros para desarrollar innovaciones digitales para análisis de datos y "machine learning".

Siemens ha creado un programa específico para start up pioneras en IoT para promover sus soluciones a nivel mundial a través de MindSphere. El programa, denominado The MindSphere Rocket Club, un espacio virtual específico para que las empresas de nueva creación puedan conectarse al ecosistema MindSphere para poder colaborar e interactuar con todos los miembros del club, tanto grandes empresas como startups. De esta forma, Siemens tiene como objetivo crear un laboratorio de ideas para avanzar aún más en sus servicios y soluciones digitales para sus clientes a través de la cooperación y el intercambio de conocimientos.

Acerca de Siemens España

Siemens España tiene 3.347 empleados (excluyendo las empresas participadas al 50%). La compañía cuenta con centros de competencia mundial en los que innova, fabrica y exporta, como Cornellà (material ferroviario), Getafe (equipos de radiodiagnóstico portátiles), Rubí (material eléctrico) o Miñano (motores).

Síguenos en Twitter: www.twitter.com/siemens_es

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Siemens AG (Berlín y Múnich) es un grupo tecnológico líder a nivel mundial que desde hace 170 años es sinónimo de excelencia tecnológica, innovación, calidad, fiabilidad e internacionalización. La compañía está presente en todo el mundo, principalmente en las áreas de electrificación, automatización y digitalización. Siemens es un proveedor líder de soluciones eficientes en generación y transmisión de energía y pionera en soluciones de infraestructuras, así como soluciones de automatización, accionamiento y software para la industria. La compañía también es un proveedor líder de equipos de imágenes médicas, como la tomografía computarizada y los sistemas de imágenes por resonancia magnética, y un líder en diagnóstico de laboratorio y tecnología clínica. En el año fiscal 2017, que finalizó el 30 de septiembre de 2017, Siemens generó ingresos de 83.000 millones de euros y un beneficio neto de 6.200 millones de euros. A fines de septiembre de 2017, la compañía tenía alrededor de 377.000 empleados en todo el mundo. Más información está disponible en Internet en www.siemens.com.

Windows 10 y Ubuntu 18. Guía de instalación en un mismo equipo

Juan Ranchal || MuyComputer

Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación excelente para aprovechar las ventajas del sistema operativo de referencia en Microsoft y la distribución GNU/Linux más popular del mercado propuesta por Canonical.

La reciente liberación de Ubuntu 18.04 LTS (versión importante por su soporte de largo término) y el inminente lanzamiento de la nueva versión mayor de Windows 10, conocida como Spring Creators Update y que puede llegar como Windows 10 April 2018 Update, nos permite actualizar una guía de instalación que hemos venido realizando con versiones anteriores de Windows y Ubuntu.

Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación ideal, pero no la única, y la guía sirve básicamente para instalar dos o más sistemas operativos, sean otros Windows, Linux o incluso macOS bajo hackintosh. En todos los casos y más allá de discusiones insustanciales sobre cuál es “el mejor sistema operativo” del mercado, el objetivo es aprovechar las ventajas de cada uno (que las tienen) y en este caso concreto, que un usuario típico de Windows pueda instalar y probar Linux. Algo que jamás ha sido tan sencillo como verás.

Windows 10 y Ubuntu 18: planteamiento inicial

Ubuntu 18.04 LTS (nombre en clave Bionic Beaver) puede instalarse como cualquier sistema operativo en un equipo compatible, de diversas maneras. Puede ejecutarse como “Live CD” o “Live USB” ejecutándose desde estos mismos dispositivos externos y sin necesidad de tocar para nada sistemas instalados como Windows. Es la opción preferente para empezar en el mundo Linux y para pruebas. Otra manera sin tener que modificar sistemas instalados es utilizando máquinas virtuales en equipos con Windows, OS X o Linux.

También puede instalarse en un equipo que ya tenga otros sistemas operativos. Es la opción ideal por rendimiento y utilidad aunque ya exige realizar una serie de cambios en el equipo. Es la opción que vamos a revisar en este práctico, instalando Ubuntu 18 en un portátil con Windows 10 actualizado a la última versión. El resultado será dos sistemas operativos en el mismo equipo (juntos pero no revueltos) a los que podremos acceder en segundos gracias al gestor de arranque que ofrece Ubuntu.

Equipo hardware

Sobre el papel, cualquier equipo con Windows 10 instalado o en el que instalemos una copia nueva del sistema de Microsoft, está capacitado para ejecutar Ubuntu 18 porque sus requisitos mínimos de hardware son muy similares. Eso sí, no podemos olvidar que Windows tiene un soporte hardware mucho más completo que Linux y los grandes fabricantes no suelen soportar Ubuntu de manera oficial y general salvo equipos específicos.

Por ello, puede suceder que algún componente secundario no te funcione correctamente. Afortunadamente, el hardware primario (placa, procesador y gráfica) van a funcionar en la inmensa mayoría de equipos porque Ubuntu cuenta hoy con un gran soporte para las arquitecturas principales y controladores, sean usando drivers libres o privativos.

Para que tengas una referencia, el equipo donde realizamos la prueba es un portátil MSI Leopard con procesador Core i7-7700HQ, 16 GB de RAM, una gráfica integrada Intel 630, una dedicada GeForce GTX 1050 y una SSD que reemplazó en su día al disco duro instalado originalmente. El equipo cumple sobradamente los requisitos hardware de ambos sistemas y está actualizado a Fall Creators Update.

Preparando particiones

Como va a suceder en la mayoría de equipos con Windows, nuestro portátil tiene ocupado el total de la capacidad de la SSD de 256 Gbytes con una partición, pero tiene espacio libre en ella para instalar Ubuntu 18.04 como vamos a ver. Si tu equipo cuenta con una partición adicional (como te hemos recomendado en otras guías) que puedas vaciar o tienes una segunda SSD (o disco duro) puedes utilizarla. Lo mismo si vas a realizar la instalación en un equipo de sobremesa. Si tienes varias SSD o discos duros instalados puedes dedicar uno de ellos para Linux.

No es obligatorio hacerlo y para este caso práctico no es posible, por lo que necesitamos liberar espacio para las particiones de Ubuntu de la siguiente manera:

  • Accedemos al administrador de discos de Windows 10 desde el Panel de control > Herramientas administrativas o empleando el comando “compmgmt.msc” desde la ventana ejecutar.

  • Como verás, tenemos una partición reservada para el sistema y el resto en una partición primaria “C” ocupada con la instalación de Windows 10 que es la que tendremos que reducir para lograr espacio. Para ello pulsamos con el botón derecho sobre ella y marcamos sobre “reducir volumen”.

  • La herramienta comprobará el espacio libre disponible en la partición “C” y mostrará el máximo en la que la podamos reducir la partición (en nuestro caso 88730 MB. Fijamos en 60000 MB el espacio a reducir y ese será el tamaño de la partición para Ubuntu. El tamaño es orientativo. Un usuario que trabaje a diario con Ubuntu necesitará más capacidad pero en nuestro caso, para pruebas, tenemos de sobra y realmente no podemos liberar más espacio. Como hemos dicho, en un equipo de producción necesitarás más espacio.

  • Veremos como rápidamente se habrá creado un espacio en disco adicional vacío. No toques nada más ni crees nuevas particiones. Ya se encargará el instalador de Ubuntu de crear las particiones necesarias en el espacio libre que hemos creado.

El administrador de discos de Windows 10 es suficiente para manejo básico de particiones, pero si necesitas algo más avanzado puedes acudir a software especializado. Entre los que más nos gusta destacamos el EaseUS Partition Master que tiene versión gratuita. Su manejo no es sencillo y hay que saber lo que se hace, pero funciona de forma automatizada y con él obtendremos control total de las particiones.

Descargando Ubuntu

Accedemos a la página web oficial que ha preparado Canonical y descargamos la versión que nos interese. En nuestro caso optamos por la imagen .ISO de Ubuntu para escritorio (“ubuntu-18.04-desktop-amd64.iso”). Ya te informamos que Canonical eliminó la edición de 32 bits, por lo que la edición de 64 bits es la referencia del lanzamiento. Puedes obtenerla en descarga directa o vía Torrent si los servidores están saturados.

También puedes optar por instalar las otras variantes de la familia Ubuntu:

En cualquier caso, el proceso de instalación es el mismo con cualquiera de las variantes para lo que nos interesa en este artículo.

Preparando medio de instalación

Una vez descargado Ubuntu 18.04 LTS podemos utilizar un medio óptico (DVD) o una unidad USB (pendrive o disco externo). Vamos a utilizar ésta última, mucho más rápida (USB 3.0) y versátil, además que el MSI donde vamos a instalarlo carece de unidad óptica.

Para ello utilizamos una herramienta que nunca falta en nuestra colección, Rufus, aunque puedes emplear tu aplicación favorita. Descargamos y ejecutamos Rufus. Tiene opción portable que no necesita instalación y funciona a la perfección.

Insertamos el medio USB que utilizaremos en la grabación y seleccionamos la imagen ISO recientemente descargada de Ubuntu. Como tipo de partición vamos a utilizar “GPT para UEFI” que es el que estamos utilizando en el portátil.

Gestionando BIOS / UEFI y orden de arranque

Ya hemos hablado de la problemática de UEFI (reemplazo de las BIOS) a la hora de instalar otros sistemas operativos más allá del Windows 10/8 pre-instalado. Desde Windows 8,  los fabricantes han implementado el firmware conocido como UEFI, una extensión del proyecto EFI de Intel (también usado en equipos Mac) escrito en lenguaje C. Un reemplazo (muy necesario e igulamente criticado) de unas BIOS de 25 años de antiguedad que proporciona mayor flexibilidad, potencia y facilidad de uso mediante una interfaz de usuario gráfica, pero que complica la instalación de otros sistemas.

Aprovechando las posibilidades de las UEFI, Microsoft activó (a partir de Windows 8) un “sistema de arranque seguro” denominado Secure Boot que obliga a firmar el firmware y el software protegiendo el proceso de arranque del sistema. Varias distribuciones GNU/Linux añadieron soporte para poder instalarse. De hecho, Ubuntu soporta UEFI hace algunas versiones a través del Secure Boot System oficial de Microsoft para Linux, publicado por la Fundación Linux.

Aún así, en este equipo, hemos tenido algunas complicaciones para ajustar la configuración de Secure Boot y UEFI. Si tienes problemas para manejar este tipo de instalaciones mezclando Windows con Linux o utilizando varios Windows como puede ser una instalación dual de Windows 7 y Windows 10, tendrás que utilizar MBR, prescindir de UEFI y sobre todo del Secure Boot.

Instalando Ubuntu 18.04 LTS

La instalación de un Linux como la última versión de Ubuntu ha avanzado de una manera extraordinaria, en un proceso -casi- completamente automatizado y rapidísimo. Antes de instalar debes asegurarte que la unidad desde donde vamos a instalar el sistema esté por delante de la que contiene el arranque del disco duro o SSD. Entramos en la BIOS/UEFI y seleccionamos la unidad USB como primer dispositivo de arranque.

En este equipo con SSD y desde un USB 3.0, la instalación se completa en apenas 5 minutos. Lo vemos en detalle:

  • Colocamos el pendrive que hemos preparado y reiniciamos el equipo. El menú de arranque de Ubuntu nos permite probar el sistema en modo “Live CD” para prueba o instalar en disco. Elegimos la segunda opción y continuamos:

  • Seleccionamos español como idioma de instalación.
  • No actives la descarga de actualizaciones ni la instalación de software de terceros. Lo haremos posteriormente desde el mismo sistema.
  • La siguiente pantalla sí es importante y refiere al tipo de instalación. Si controlas las particiones en Linux puedes crearlas a tu gusto utilizando la pestaña “Más opciones”, establecer tamaño, punto de montaje o instalación del cargador de arranque. Si no eres un experto no te compliques la vida porque no es obligatorio hacer nada de eso.
  • Como verás, el instalador reconoce una instalación de Windows 10 y te ofrece instalar Ubuntu junto a él. Esta es la opción que debes elegir sin tocar para nada las particiones.

  • En esa configuración, Ubuntu creará sus propias particiones en el espacio de la SSD (60 GB) que si recuerdas dejamos libre e instalará el sistema.
  • No hay que hacer nada más salvo indicar el nombre del usuario y contraseña de administrador que utilizaremos. La instalación, como decíamos, es rapidísima en una SSD.

Windows 10 y Ubuntu 18

Una vez completada la instalación de Ubuntu ya tendremos disponible el cargador de arranque, pero es probable que en este tipo de configuraciones UEFI, seleccione por defecto la instalación de Windows. No queremos eso por lo que tendremos que acudir de nuevo a la BIOS y modificar el orden de arranque.

La configuración dependerá de cada equipo y BIOS en particular, pero el objetivo es el mismo, seleccionar la instalación de Ubuntu como primera de arranque para cargar Grub. En el portátil MSI de prueba se realiza desde aquí:

Una vez gestionada la BIOS ya podemos reiniciar el equipo y encontrarnos con el gestor Grub que nos permite ese arranque dual que buscamos, Ubuntu o la copia previa de Windows 10 (desde Windows Boot Manager).

Finalmente, aquí tenemos el nuevo Ubuntu 18.04, ofrecido gratuitamente como software libre bajo licencia GPL. Una versión importante por el soporte de largo término que ofrece. No nos vamos a extender en sus características porque no es el objetivo de este artículo, pero si lo necesitas, puedes revisar un primer vistazo con las novedades que han publicado nuestros compañeros de MuyLinux.

Por lo demás, recomendar este tipo de instalaciones para usar varios sistemas en el mismo equipo. Sus posibilidades no se acaban con los sistemas utilizados y se pueden utilizar otros Linux, sistemas como Windows 7 e incluso un OS X bajo hackintosh. Sólo hay que tener espacio de almacenamiento libre, cuidar el orden de instalación, lidiar con UEFI y Secure Boot (o anularlos) y tener tiempo y ganas para todo el proceso.

Concluimos insistiendo que Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación excelente para disfrutar de la versión más avanzada del sistema operativo líder del escritorio y de la última versión de la distribución GNU/Linux más popular del mercado. No te dé miedo. La instalación es sencilla y si aún no estás seguro, emplea una máquina no productiva para las pruebas y a disfrutar de ambos.

Un par de consejos finales

  • Si se está utilizando un HDD en lugar de un SSD suele ser recomendable desfragmentar la partición en la que se va a instalar el segundo sistema operativo antes de empezar a cambiar su tamaño.
     
  • El principal problema que puede tener un sistema operativo basado en Linux es que no reconozca la tarjeta wifi, por lo que si esto sucede no suele haber ningún problema en usar un cable para conectarse directamente al router utilizando ethernet o en conectar el móvil mediante USB al ordenador y activar el modo modem USB desde la configuración de Android para funcionar con la tarifa de datos e investigar sobre las posibilidades de hacer funcionar el wifi. Siempre es recomendable investigar sobre el tema antes de instalar nada (si se va a querer disponer de conexión a internet, claro está).

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