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Desactivar actualizaciones automáticas en Windows 10

AVISO: Los programas e información original aquí presentados sobre el bloqueo de Windows pertenecen a terceros; no nos resposabilizamos de ninguna manera del uso que pudieras hacer de esta información y/o de las aplicaciones descargadas de los enlaces referidos. La manipulación del Registro y de configuraciones de Windows quedan bajo la responsabilidad del usuario.

¿Actualizaciones automáticas? ¿Cuálo?

Con la última versión (por ahora) del Sistema Operativo de Microsoft, la opción de instalar las actualizaciones disponibles para el sistema operativo, y también para los otros productos de Microsoft, como las "apps" y plugings ya no existe. Así de fácil: para los del SO de Richmond, si tienes un sistema operativo tienes que, sí o sí, tener actualizado TODO o si no, ya nos encargaremos de que te dejen de funcionar cosas…

Aduciendo razones de seguridad, por aquello de que las -innumerables- vulnerabilidades del SO de Microsoft pudieran ser una puerta para posible marware que invadiría tu ordenador, Microsoft considera que ya no debes de ser tú el que considera instalar o no actualizaciones, ya no se fían de ti; de eso -y de otras muchas cosas que van a hacer por ti- ya se encargan ellos.

Al margen de valorar si esta es la mejor solución para proporcionar seguridad a tu equipo y a tus datos, a mucha gente le parece desacertado esta visión del uso de la informática: si yo tengo un ordenador de hace 10 años y me funciona bien, y tengo programas que utilizo desde hace 10 años y sin problema, y no voy a utilizar las "famosas" apps de Microsoft por la razón que sea… ¿Por qué tengo que cambiar de sistema operativo? ¿Qué es eso de que mi sistema operativo YA NO es seguro? Te recuerdo que me lo vendiste -porque se supone que todos lo pagamos en su momento- como lo más seguro que podía haber, e incluso se llegó a decir que con las mejoras de seguridad que se introducían en Windows 7 ya no haría falta ni antivirus (sí, que yo me acuerdo perfectamente). O sea: TE VENDO EL SISTEMA OPERATIVO de Microsoft, pero al cabo de unos años, decido que LO QUE TE HE VENDIDO YA NO TE VALE, y tendrás sí o sí que COMPRARME OTRA VEZ EL SISTEMA OPERATIVO de Microsoft.

Y para colmo, como empresa potente que es, Microsoft gestiona acuerdos con los principales fabricantes de hardware, léase procesadores, placas, tarjetas gráficas, etc, para que no se pueda aprovechar el hardware si se me ocurre instalar una versión anterior del sistema operativo imperante. No es que no funcione Windows 7 ó el 8 en un procesador moderno, es que ya se ocupan ellos de que aunque funcione, lo haga de tal manera que estés utilizando un procesador muuuucho más antiguo: no drivers, no actualizaciones, no soporte…

Vale que no me queda otro remedio, me compro para la empresa (o para mí, como particular) ordenadores NUEVOS e instalo el Sistema Operativo que me dices… Y luego rezo para que el software que tenía (y que también compré y utilizaba felizmente) siga funcionando con Windows 10. ¡Ah, pero es que la suite ofimática que utilizabas -el "Office" que te coloqué hace pocos años- también la "consideramos desactualizada" y ya ha quedado obsoleta. Y ahora tendrás que comprar también, sí o sí, la "nueva" suite ofimática de la misma marca para hacer lo mismo (porque no voy a hacer cosas nuevas, que yo no lo necesitaba) que antes, pero ahora LA TENGO QUE COMPRAR DE NUEVO PARA PODER ESTAR ACTUALIZADO.

Tu Windows 10 es un "colgao" de las actualizaciones

Pero las versiones anteriores de muchos programas que funcionaban bien en Windows 7 no funcionan igual de bien en Windows 10. Sin ir más lejos, los "congeladores" que se vendieron, y se vienen utilizando desde hace muchos años en ciber-cafés, autoescuelas, academias, aulas en general de casi todos los centros educativos no funcionan muy bien con Windows 10. Y es fácil de entender: Windows 10 está diseñado para funcionar, sí o sí, como sistema operativo actualizado 100%. Esto quiere decir que si al arrancar detecta que no se ha actualizado desde hace semanas o meses, pues te va a informar muy insistentemente, pero llegado el caso empieza a bloquear la ejecución de programas que considera "desactualizados" y ya no podrás funcionar con ellos. ¡Sí! Pero es más: también considera que algunos de sus programas básicos, sus "servicios" han de funcionar sí o sí en un entorno actualizado, y si no lo está… Pues se empiezan a bloquear servicios de Windows: ya no te deja acceder a la red de la empresa, ya no puedes imprimir, no puedes acceder a recursos compartidos, no se cargan los complementos de navegadores de Internet, no se ejecutan otros complementos necesarios de programas determinados… Con el tiempo, tu Windows 10 acaba colapsando por falta de "su alimento primordial": las actualizaciones automáticas.

Funcionando con un ordenador sin actualizar

Si tienes un ordenador con Windows y sus programas, y no quieres que accidentalmente se modifique, pues lo "congelas": esto pasa por instalar en Windows un programa que hace que sólo se guarden los cambios y configuraciones mientras no apagues el ordenador. Cuando vuelves a encender el ordenador, es como si no hubieras cambiado nada: todo funciona igual que la última vez que lo arrancaste. Puedes tener un ordenador "congelado" durante meses, o incluso años, y cada día que arranca, está exactamente como el día que lo "congelaste". Esto es toda una garantía de funcionamiento en lugares como una autoescuela, una academia, una gestoría, una oficina técnica, pero también una academia o un aula de informática o un departamento de escuela, instituto o universidad.

Esto era así para todas las versiones anteriores a Windows 8. Funcionaba todo a la perfección. A lo sumo, tendrías que "descongelarlo" un par de veces al año para actualizar alguna versión de navegador, o plugin, o para instalar algún software adicional o añadir/quitar alguna cuenta de usuario. Pero luego volvías a congelarlo y a funcionar limpiamente el resto del año. ¡Genial! Pero con Windows 8 llegó una nueva forma de acceder a la información del disco duro: Windows 8 (y sus sucesores igualmente) debe su supuesta rapidez de arranque al modo en que se "apaga": realmente "no se apaga"; guarda parte de la configuración actual de un modo especial facilitado por el nuevo modo de acceso a disco (UEFI, en lugar del antiguo MBR) de modo que al "encender" realmente no estás iniciando el sistema operativo, si no que estás recargando el núcleo de su estado donde lo habías dejado. Por eso, Windows 8, 8.1, 10 "parece" que inician tan rápido. Es por eso también que, tras instalar actualizaciones Windows, se te pide reiniciar. Es entonces, en el reinicio, cuando verdaderamente Windows 8 y siguientes se apagan y se vuelven a iniciar; es entonces cuando se hacen efectivos algunos cambios realizados en Windows, como las actualizaciones.

Es por esa forma de "apagar" particular de Windows 8 y siguientes, que los programas "congeladores" encontraron un problema a la hora de funcionar de modo adecuado: por una parte, estos programas cargan controladores adicionales que gestionan el disco duro para que los cambios que ocurren lo hagan en espacios virtuales, reservados, de modo que Windows no los utilice como cambios reales en el sistema operativo. Si apagamos el ordenador, esos espacios quedan desvinculados de los cambios reales que gestiona Windows y, al arrancar de nuevo, Windows vuelve a hacerlo como si nada hubiera cambiado. Si, por el contrario, queremos preservar los cambios antes de apagar, el programa congelador opera en su espacio virtual reservado para transferir los cambios al sistema operativo, para que se "dé cuenta de lo que tiene que conservar"; así, al arrancar de nuevo, los cambios se han contemplado. Este es, grosso modo, la forma de funcionar de los programas congeladores. El problema es que con Windows 8 y siguientes, los controladores adicionales que cargan los "congeladores" ya no son capaces de gestionar los datos en el apagado, ya que realmente, Windows 8 no se apaga cuando le damos a "Apagar"; sólo se cierran determinados servicios de Windows en las cuentas activas y se vuelca el estado a un espacio reservado de disco, que es el que carga Windows lo primero cuando le damos al botón de encender. Windows no se apaga, Windows no se congela: los cambios en configuraciones y programas sí que permanecen, aunque esté "congelado". Es así cómo empezaron a fallar los programas congeladores.

Las actualizaciones afectan negativamente la funcionalidad en PCs congelados con Windows 10

Lo descrito anteriormente sólo es un comienzo de la vorágine de despropósitos que pueden ocurrir en un Windows 10 "congelado". Las empresas de software de "congeladores" rápidamente se pusieron manos a la obra para contemplar ese modo nuevo de trabajar el "apagado" de Windows 8, de modo que surgieron nuevas versiones de los "congeladores" que también funcionaban en el modo de "apagar" nuevo de Windows. Parecía que todo estaba solucionado. Windows 8.1 llegó y con él nuevas actualizaciones Windows, pero el modo de trabajo adaptado de los "congeladores" parecía aguantar, siempre y cuando pusieras las actualizaciones de Windows en "no comprobar", ya que como estaba congelado ¿Para qué gastar recursos de red y tiempo de uso del procesador en actualizar si estaba congelado?. Windows no se actualizaba pero tampoco era tan grave: todo seguía funcionando igualmente.

Hasta que llegó Windows 10 y su concepto de "funcionamiento óptimo actualizado". Windows 10 se diseñó para funcionar como un sistema actualizado, es decir, que cuando arranca, sí o sí, empieza a comprobar si existe alguna actualización y se la descarga, sí o sí. Y se la instala, sí o sí. Y si hace falta, se reiniciará, sí o sí. Y tú no puedes evitarlo: no puedes parar las actualizaciones automáticas en Windows 10; simplemente, el sistema está diseñado para no hacerlo. A lo mucho, puedes postergar alguna hora el reinicio. No tienes control sobre lo que se actualiza, ni sobre el tiempo que necesitará el sistema operativo para, cuando se reinicie, esté disponible de nuevo para trabajar; ni siquiera te pregunta si te interesan o no los cambios que va a introducir: lo va a hacer y punto. Tu no eres el que controla tu ordenador; lo es el sistema operativo. Quizá esto te parezca tribial, pero a muchos no nos parece siquiera aceptable.

Y ¿si tienes congelado el ordenador? ¿Qué más te da si se quiere actualizar? ¿Si va a arrancar igualmente como el día anterior?. Pues no es eso sólo lo que hay que considerar: si no se actualiza un día, lo va a volver a tratar de hacer al día siguiente, y al siguiente… Y cada día va a descargar más actualizaciones disponibles (y las va a ir instalando en segundo plano, sin tu permiso), y más, y más… Y un día descubres que Windows considera que su situación es crítica y "ya no es seguro" y quizá deje de funcionarte algún plugin de navegador, o no te deje acceder a los recursos compartidos, esa impresora en red… hasta que no se actualice (que no lo hará porque lo tienes "congelado"). Y de esta situación no sale: cada día funciona más lento (recuerda que está siempre descargando cosas y actualizando cosas que al arranque no las va a conservar) y cada día observas nuevos fallos. Y tú te preguntas ¿Cómo es posible? ¡Si está congelado! !Tendría que funcionar como el primer día que lo congelé! Pues no, no es así, no para Windows 10. Recuerda que Windows 10 es un "colgao" de las actualizaciones.

¿Pero es que no puedo hacer funcionar a Windows 10 sin actualizaciones?

Bueno, ya lo dijimos: Windows 10 "está diseñado para funcionar actualizado"; si quieres que Windows 10 funcione "no actualizado" tendrás que cambiar su "diseño". Y eso, en principio, no está contemplado. En principio. Pero veamos eso más a fondo:

Para funcionar actualizado Windows, el sistema operativo hace funcionar una serie de "servicios", programas básicos, que realizan tareas de búsqueda de actualizaciones, de gestión de su estado, de comparación de su estado con el que se supone que tendría que tener si está actualizado, de programación de búsqueda de actualizaciones… Todo está diseñado para asegurarse que está a la última. Eso es lo que hay que cambiar: parar esos servicios que van a informar a Windows que no tiene las últimas actualizaciones, parar la programación de búsqueda de actualizaciones, parar la instalación de actualizaciones, parar la verificación siquiera de que está actualizado o no. Controlar esos servicios es la clave del bloqueo de actualizaciones, la clave de que Windows 10 siga funcionando bien sin que se actualice, la clave para "desenganchar" al "colgao" que es Windows 10. La clave para que Windows 10 deje de funcionar como Windows 10 y funcione más como Windows 8.1, en el que se podía trabajar desactualizado y no pasaba nada.

Una manera (sí, hay más de una) de desactivar las actualizaciones en Windows 10

Y ya circulan un par de aplicaciones que "paran" definitivamente las actualizaciones de Windows 10; y que también funciona igualmente con Windows 8.1 y Windows 8… De momento te decimos el cómo para que lo vayas haciendo tú mismito:

 

Otra manera (sí, ésta es muuuuuucho más sencilla) de parar las actualizaciones en Windows 10

Pero vamos a lo que nos atañe. Estás completamente seguro de que quieres bloquear las actualizaciones de Windows 10, pues en ese caso lo que tienes que utilizar es una app gratuita que nos dejan nuestros amigos de ADSLZone: StopUpdates10. Pero lo mejor de todo no es su función, tampoco que sea una app gratuita, más bien es su forma de uso que es lo más sencillo del mundo.

Cuando la ejecutes te aparecerá una pantalla con un panel donde te explica a modo de manual el control que va a tomar sobre las actualizaciones y también algunas notificaciones. Solo con pulsar el botón de ‘Parar las actualizaciones de Windows' ya lo tendrás todo hecho. En caso de que necesites recuperarlas no habrá problema. El mismo botón cambiará a uno llamado restaurar actualizaciones, entonces tu máquina recibirá todos los paquetes de software que no asimiló antes.

Website original de StopUpdates 10:

http://greatis.com/blog/stopupdates10

Espera, que hay otra más…

Por si no te fías del anterior sitio Web y de su aplicación, aquí te presentamos otra -quizá más fiable- que funciona de otra manera pero que también persigue el objetivo de que no descargues ni instales nada que no hayas pedido.

Windows 10 Update Switch es un programa portable y gratuito que te permite bloquear o limitar las actualizaciones de Windows de la manera más sencilla. Windows 10 Update Switch lo podemos encontrar en Ghacks y que simplifica esta tarea con una doble función: “apagar” las actualizaciones de Windows 10 (pudiendo volver a encenderlas en cualquier momento, claro) y también establecer algunas limitaciones para especificar el tipo de conexión en el que se permiten las actualizaciones así como el ancho de banda que podrán utilizar.

El programa es totalmente gratis y se puede descargar desde el siguiente enlace en su web oficial. Está disponible tanto en versión para instalar, como portable (así puedes meterla en una memoria USB y tenerla siempre a mano).

Website original de StopUpdates 10:

Para saber más:

Algunos trucos y apps gratuitas para ecualizar el audio de tu ordenador y que suene -casi- perfecto

El sonido final que escuchamos de salida en un ordenador es, por norma general, producto de una larga cadena de procesos informáticos. Incluye tanto componentes de software como de hardware y un mal sonido resultante suele ser víctima de incompatibilidades entre estas dos partes.

Puede que tu equipo no suene bien

Partiendo desde la base, primero tenemos que conocer un poco las características de nuestro equipo. Si operamos bajo Windows, algunos de estos problemas ocurren por el controlador ASIO.

¿ASIO qué? Este es un protocolo que provee una baja latencia entre hardware y software, mejorando el retardo en la respuesta de la señal.

La solución sencilla pasa por instalar el driver ASIO4ALL, un controlador genérico y gratuito que funciona con la mayoría de tarjetas de sonido.

También debemos tener presente los recursos que el sistema reserva y destina a las aplicaciones. En este particular, lo ideal es mantener los sistemas en alto rendimiento. En Windows 7, desde Inicio > Panel de control, en Windows 8 y 10 desde la barra de Accesos y Configuración > Panel de control. Desde ahí habremos de ir a Sistema y Seguridad > Opciones de energía y activar la modalidad Alto Rendimiento.


activando la opción de "alto rendimiento" para aprovechar todo el hardware

Qué es eso de “ecualizar”

Una noción breve: subiendo y bajando los controles o deslizadores, un ecualizador permite incidir sobre la amplitud y volumen de las frecuencias del espectro sonoro. Podemos alterar la intensidad de los tonos básicos a través de sus rangos de Herzios: graves, medios y agudos. De ahí que en muchos ecualizadores, cuando pinchamos en preconfiguraciones como la etiqueta metal se cambie la gráfica a una forma de V, dando prioridad a graves y agudos.

O cuando escuchamos música folk y de cantautor la gráfica tenga forma de dos jorobas, porque se preferencia el brillo de ciertas frecuencias de medios. Este es un principio básico que se utiliza desde el estudio de grabación a la mezcla final.

Un ecualizador divide la señal de audio en rangos de frecuencias: los graves quedan comprendidos por debajo de los 250 Hz (y desde los 20 Hz), los medios entre los 250 Hz y los 3.500 Hz y los agudos están situados por encima de los .3500 Hz (y hasta los 20.000 Hz). Y esas divisiones deberían al menos hacerse para cada octava musical, lo que nos lleva a 10 "cortes" al mosno. Así que ya sabes: controlar el flujo de sonido en las distintas frecuencias adecuado al tipo de tema no es cosa de tocar un botón y ya está: hay que currárselo más.


ecualización del espectro sonoro en función del número de reguladores o controladores de tono

El oído humano está sujeto a muchas alteraciones —edad, sexo, presión ambiental— pero podríamos decir, en líneas generales, que nuestro espectro audible comprende desde los 20 hasta los 20.000 Herzios. No obstante, para la reproducción del sonido en los equipos electrónicos no siempre se dispone de la tecnología necesaria para reproducir todo ese espectro sonoro con una calidad mínima:

  • para reproducir claramente los bajos hasta los 20 Hz necesitaríamos de una altavoz de más 10 pulgadas de diámetro (25,4 cm),
  • y para oir nítidamente los agudos hasta los 20 kHz sería necesario otro altavoz muy distinto: un tweeter de escasos centímetros.
  • el "amplificador" que genera la señal que va a los altavoces ha de ser de un mínimo de calidad; no vale cualquier cosa.


definitivamente, si quieres escuchar música con calidad, elige un equipo de calidad…

Por todo ello sólo podemos disfrutar realmente de un sonido de calidad en un equipo HiFi o con unos cascos de calidad (y no, esos cacharritos que te metes en los oídos definitivamente no sirven).

Buscando el sonido perfecto


configuración del hardware de nuestra tarjeta de sonido Realtek

Como decíamos, si queremos que el audio de nuestro ordenador suene correctamente primero debemos actualizar los drivers a su versión más reciente. En Windows es habitual encontrarse con Realtek HD y su retahíla de codecs, siempre presente en la barra inferior derecha. Pinchando y accediendo desde la Configuración de los altavoces, podemos pasar del estéreo (nunca el estéreo combinado) al cuadrafónico o sonido 5.1, siempre y cuando dispongamos de cuatro o cinco altavoces (aquí el sonido gana y mucho).

Los chasquidos habituales o cortes en el audio vienen por un funcionamiento errático del software. Lo recomendable es anular esos procesos que se ejecutan en segundo plano para optimizar el rendimiento de la CPU. En Windows, desde el Administrador de tareas simplemente debemos hacer click sobre la ficha Aplicaciones y, desde ahí, seleccionar al programa que esté respondiendo mal y pulsar Finalizar Tarea.

Mejorando el sonido con APO Equalizer


alguna de las amplias posibilidades de Equalizer APO

Equalizer APO es una maravilla como pocas. Programado de manera independiente por Jonas Thedering, este software exclusivo y gratuito para Windows permite aplicar distintos filtros a distintas entradas, aunque no incluye preconfiguraciones.

Una vez instalado, pinchando con click derecho en el icono del altavoz podremos seleccionar los dispositivos de reproducción activos. Desde ahí seleccionamos la salida que utilicemos en cada caso —auriculares, HDMI o VGA— y podremos revisar todas las opciones, como aplicar una ecualización concreta y guardarla a modo de preset. Incluye además una serie de configuraciones avanzadas para los más exigentes.

Pero para que a Equalizer APO le podamos sacar todo el partido de una manera más efectiva y accedas al control de más efectos, instálate luego Peace Equalizer, que es el complemento ideal; también de uso libre.


control de ecualización con Peace Equalizer de Equalizer APO

Modificando el sonido desde nuestra app favorita

Si escuchamos música en iTunes, desde el menú Ventana podemos acceder al ecualizador. Spotify tiene una opción muy escasa desde escritorio, accediendo desde las preferencias de la aplicación y seleccionando Reproducción > Ecualizador. Su compañera ideal en este caso es Equalify, un ecualizador de diez bandas con diferentes versiones, desde gratuitas hasta profesionales.


apariencia del ecualizador Equalify para

Otros reproductores gratuitos poco utilizados

VLC, siempre poco aprovechado


clic en la imagen superior para acceder al website de VLC

VLC, por otro lado, se tiene equivocadamente como una app exclusiva para vídeo. Nada más lejos de la realidad: como reproductor de audio planta cara perfectamente a iTunes o MediaMonkey. Incluye, lógicamente, un completísimo ecualizador de serie que puede modificarse según los diferentes canales de salida.

AIMP, pruébalo y disfruta


clic en la imagen superior para acceder al website de AIMP,
el reproductor ruso de uso libre multi-plataforma

AIMP, el reproductor multimedia de origen ruso, estaba orientado originalmente a la reproducción de audio de calidad; hoy en día puedes utilizarlo gratuitamente hasta para acceder a tus emisoras on-line. Con su ecualizador gráfico de 1/2 octava (20 cortes dan para mucho), ajustable incluso para cada canción; su DSP (Procesador digital de sonido) con sus efectos regulables de coro, reverberancia, eco, realce, flanger, tono; su gestión de librería multimedia y listas de reproducción…. ¡Ah! ¿Te he dicho que además se le pueden poner "máscaras" súper-chulas a mansalva?


no, no es una foto de un equipo HiFi; es una "máscara" de AIMP

Todo ello hace de AIMP una herramienta básica imprescindible para escuchar música con un nivel más que aceptable de calidad. Si se lo instalas (es de libre uso, y sin ad-aware ni engañifas añadidas) te encantará.


Para terminar, conviene echar un vistazo de vez en cuando al ecualizador maestro de nuestro equipo. En Windows es habitual encontrarse con el apartado dentro del driver —en Entorno— o desde el icono de Altavoz del que, pinchando con click derecho, podemos activar el controlador de volumen. Ya saben lo que dice la Navaja de Ockham: a veces la teoría más simple trae la mejor solución.

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Cómo mejorar el WiFi y aumentar la cobertura y velocidad: trucos y consejos

La cobertura del WiFi en nuestro hogar es un problema si vivimos en una casa con varias plantas o en un piso grande con bastantes paredes y habitaciones de por medio. Por ello, vamos a recopilar los mejores trucos y maneras y cómo mejorar el WiFi en casa para que aumente la cobertura, la velocidad, la señal y su estabilidad.

1. Ubicación: evita elementos que hagan interferencias o bloqueen la señal

El problema más común es que el router esté demasiado lejos del dispositivo que queremos conectar. Por ello, tenemos que analizar la colocación del router. Es posible que cambiar la posición, aunque sea un par de metros puede cambiar radicalmente la señal del WiFi.

Es importante analizar qué hay alrededor del router. Tenemos que intentar que haya la mayor distancia posible ante obstáculos, como paredes o techos, aunque sin alejarnos mucho de la zona a la que queremos dar cobertura, siguiendo las siguientes indicaciones:

  • Evitar superficies o grandes paneles metálicos. Por ejemplo, colocar el router detrás de la televisión hará que la pantalla bloqueé gran parte de la señal.
  • Evitar esconderlo en un cajón o ponerlo en una estantería cubierta, pues estaremos bloqueando la señal.
  • Es recomendable alejar el router lo máximo posible de las redes de los vecinos.
  • Colocar el router en una zona elevada y lejos del suelo con pocos obstáculos
  • Alejarlo de microondas y teléfonos inalámbricos (éstos operan en 2,4 GHz, por lo que es posible que si la interferencia es fuerte te llegue mejor cobertura incluso con la red de 5 GHz)
  • Alejarlo de zonas con muchos cables o bombillas halógenas para evitar interferencias.

La equidistancia es importantísima en un router. Si tenemos en un piso, debemos tratar de colocar el router en la habitación que más centrada esté de tal manera que llegue mejor al resto del piso. En una casa con varias plantas, es recomendable que esté en la planta intermedia o incluso en la planta alta, ya que en una planta baja el suelo absorbe más señal, y las ondas WiFi tienden a viajar mejor lateralmente y hacia abajo.

2. Conoce la cobertura del WiFi en tu propia casa

Hay aplicaciones que te permiten conocer cuantas redes hay cerca de ti, la cantidad de señal que te llega de tu red, decibelios, ruido, canal en el que estás operando, etc. Entre ellas encontramos algunas como WiFi Finder o WiFi Analyzer en Android, Wi-Fi Finder en iOS o WiFi Analyzer y Acrylic para Windows. Sin embargo, la más completa es NetSpot que, a través de recorrer tu casa con el ordenador, te permite crear un mapa de tu casa para ver cuáles son los puntos donde más cobertura se pierde y así mejorar el WiFi. Está disponible para Windows y macOS.

3. Antenas: colócalas bien o cámbialas

Si tu router tiene antenas externas, es conveniente que las coloques correctamente. La más común suele ser en forma de L, con una antena apuntando hacia arriba y la otra tumbada apuntando hacia un lado. También puedes optar por cambiar las antenas si tu router lo permite, y tener algunas que aprovechen mejor la potencia de salida.

4. Cambia de canal y encuentra el adecuado para mejorar el WiFi

El canal del WiFi puede ser uno de los factores que más afectan a la señal. Si vives en un edificio y te llegan redes de muchos vecinos, es posible que estén haciendo interferencias con tu red. Por ello, prueba a cambiar entre los canales del WiFi hasta encontrar uno en el que haya menos interferencias.

Con los programas y apps que hemos mencionado en el punto 3 puedes ir comprobando los decibelios de la señal cuando hagas esos cambios (cuanto menor sea el número, mejor; por ejemplo, -30 dB es mejor que -40 dB). Además, puedes ver rápidamente qué canales están usando tus vecinos para ir directamente a uno que no estén usando. Lo más usados suelen ser el 6 y el 11, y los canales van desde 2.401 MHz a 2.473 MHz en saltos de 5 MHz.

5. Usa papel de aluminio o latas recortadas

Sí, el papel de aluminio y las latas recortadas mejoran la cobertura WiFi. Al ser una onda electromagnética, éstas se comportan de la misma manera que la luz. Así, si queremos mejorar el WiFi y su cobertura, podemos poner una lata recortada por la mitad en vertical e introducir la antena por el agujero para que se quede colocada o una pantalla de papel de aluminio. Si orientamos la zona metálica interior hacia donde queremos mejorar la cobertura, notaremos una gran mejora en la potencia de la señal.


Hay muchos sitios en Youtube donde te enseñan a realizar una
pequeña antena parabólica para orientar la señal del WiFi

6. Usa WiFi de 2,4 o 5 GHz: n y ac

El WiFi actual de la mayoría de routers (sobre todo los de fibra) crean dos redes en nuestro hogar: una que opera en 2,4 GHz y otra en 5 GHz. La de 2,4 GHz tiene una longitud de onda más larga, por lo que tiene mayor alcance. Sin embargo, su velocidad es menor. En cambio, la de 5 GHz tiene menos alcance, pero tiene mayor velocidad. Si quieres conectarte a una u otro siempre desde un dispositivo concreto, te recomendamos las siguientes guías:

Con un router con WiFi 802.11n vamos a tener la mayor cobertura posible. Los estándares como el WiFi 802.11ac o 802.11ad tienen menos alcance. El único que mejorará será el 802.11ah, que operaría en la banda de 900 MHz, pero todavía no ha llegado.

7. Actualiza el firmware del router para mejorar el WiFi

Si tu router tiene ya un tiempo, es posible que tu fabricante haya lanzado varias actualizaciones de firmware que arreglen fallos o mejoren algunas funcionalidades. Entre ellas puede encontrarse la velocidad o el alcance del WiFi. Algunos routers requieren bajar manualmente el firmware de la web del fabricante, mientras que otros se actualizan solos o desde el propio panel.

8. Usa repetidores (un router viejo vale también), o WiFi mesh

Si no puedes mover el router ni hacer nada, una gran opción es poner un repetidor. La velocidad no va a ser la mejor, pero aumentarás tu alcance. Hace un mes recopilamos los mejores amplificadores y repetidores WiFi para el hogar, y algunos aceptan hasta WiFi 802.11ac.

Otra opción es recurrir al WiFi Mesh, o WiFi en malla. Existen routers como el NetGear Orbi  que permiten conectar varios puntos de acceso de manera inalámbrica, los cuales actúan como si fueran una única red (de ahí lo de malla). Hay otros modelos como el Linksys Velop o el TP-LINK Deco M5. Otra opción más barata si tienes uno es usar un router viejo como repetidor WiFi.

9. Opta por cambiar a cable (Ethernet, PLC)

Si no puedes hacer nada más por mejorar el WiFi, quizá una opción mejor sea comprar un cable Ethernet y tirarlo por un rodapié o un tubo corrugado. También, si la instalación eléctrica de tu casa es buena, puedes optar por un PLC (tienes dos aparatitos que se conectan a enchufes de la red eléctrica de tu casa: en uno se "inyecta" un cable Ethernet proveniente del router/módem; y el otro "aparatito" para conectar tu PC -lejos- tiene otra toma RJ45 para conectar por cable Ethernet el PC) , o dentro de poco por el nuevo sistema de fibra óptica de plástico en el hogar de Movistar.

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¿Seguro que sabes qué versión de Windows 10 tienes instalada?

Es posible que al leer el titular de esta noticia hayas esbozado una sonrisa, pensando que estás ante otro artículo para novatos pero ¿seguro que sabes qué versión de Windows 10 tienes instalada?. Sí, distinguir entre Home o Professional, 32 o 64 bits es trivial pero hoy queremos ir más allá y enseñaros qué esconden los números y siglas de vuestro sistema operativo.

Una de las formas más sencillas de averiguar qué versión de Windows 10 tiene un equipo es iniciar la consola de comandos con la combinación Windows + R y teclear el comando winver. Tras pulsar Enter deberías ver algo similar a la siguiente imagen:

Windows 10. Acerca de

De esa información podéis extraer tanto la versión como la edición de Windows 10 que tenéis en vuestro ordenador (en nuestro caso Windows 10 Home, versión 1709).

Como alternativa, podéis acceder al Panel de Control, Sistema y Seguridad y Sistema para encontrar todavía más información, como el tipo de sistema, si vuestro procesador es de 32 o 64 bits o si la licencia de Windows está correctamente activada. Os encontráreis con algo similar a esta captura:

Windows 10. ver información básica

Bueno, ¿Y qué edición de Windows 10 tengo en mi ordenador?

Ahora que sabemos cómo encontrar información sobre nuestro Windows 10 solo tenemos que consultar la lista de ediciones disponibles para saber cuál es la nuestra. Es más que probable que casi todos tengáis la Home o la Pro, pero nunca está de más conocer el resto:

  • Home –  La más conocida, destinada a usuarios doméstico y la más fácil de encontrar en tiendas. Carece de características que Microsoft orienta hacia el mercado corporativo, como opciones de cifrado, virtualización o acceso remoto al escritorio.
  • Pro – Orientada al mundo empresarial, sus mayores ventajas están relacionadas con las posibilidades que ofrece a los administradores de sistemas.
  • S – Una edicion limitada pensada para el mercado minorista y el educativo. No permite la instalación de aplicaciones que no estén en la Windows Store, Microsoft Edge es el navegador predeterminado y Bing es el motor de búsqueda por defecto.
  • Enterprise – Todas las características de la versión Pro junto con opciones adicionales para organizaciones basadas en IT.
  • Enterprise LTSB – La versión con soporte a largo plazo de Enterprise. Se actualiza cada dos o tres años y garantiza actualizaciones de seguridad durante un mínimo de diez.
  • Education – Orientado a colegios y universidades, comenzó siendo idéntica a la versión Home pero la última actualización ha reducido sus características.
  • Mobile – Sucesor de Windows Phone, para smartphone y tablets.
  • Mobile Enterprise – Orientada a clientes de empresa, ofrece licencias por volumen y herramientas para administradores de sistemas.
  • Pro for Workstation – Anunciada en junio de 2017, es una edición especialmente diseñada para servidores y estaciones de trabajo.
  • Team – La versión de Windows 10 que se instala en los Surface Hub.
  • Pro Education – Una versión para los fabricantes de hardware que venden equipos bajo la licencia K-12. Es una versión limitada, sin Cortana, Windows Store ni Spotlight.
  • IoT – Un Windows 10 diseñado para la Internet de las Cosas. Tendrá versiones Core, Enterprise y Mobile.
  • 10 N y KN – Ediciones especiales de Windows 10 destinadas a la Unión Europea (cumpliendo con los requerimientos de la Comisión) y Corea del Sur.

Windows 10. Releases

Si queréis más detalle, en este PDF tenéis qué incluye y qué no cada una de las ediciones de Windows 10.

Pero ¿Qué significan los números de versión?

Cada versión de Windows 10 va acompañada por cuatro números que indican en qué gran actualización nos encontramos. Windows, como cualquier sistema operativo moderno, recibe cientos de pequeñas actualizaciones cada pocos meses, pero Microsoft sigue destacando aquellas que suponen cambios relevantes. Estas son las que llevamos hasta el momento:

  • 1507 – La edición de lanzamiento, de julio de 2015. Su nombre en código era Threshold 1.
  • 1511 – Primera gran actualización para Windows 10, de noviembre de 2015. En un alarde de originalidad, se llamó Threshold 2.
  • 1607 – La actualización de aniversario, presentada un año después del lanzamiento de Windows 10. Nombre en clave Redstone 1.
  • 1703 – Tercera gran actualización del sistema, de abril de este año. Se llama Creators Update y responde al nombre en clave Redstone 2.
  • 1709 – La última actualización oficial y la que, seguramente, tenéis en vuestros equipos. Se llama Falls Creators Update y su nombre en clave es… Redstone 3.
  • 1803 – Conocida hasta ahora como Redstone 4 (sí, en Microsoft no gastan mucho tiempo con los nombres) lo único que sabemos de ella es que se publicará en marzo o abril del año que viene.

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