Entradas del Autor: Jose Francisco

Amplificadores de potencia con BJT: la clase AB

El problema de "distorsión de cruzamiento" (Crossover Distortion) característico de los amplificadores de clase B se puede reducir considerablemente aplicando un ligero voltaje de polarización hacia adelante a las bases de los dos transistores, de modo que tengan -incluso sin aplicarles señal de entrada- una pequeña polarización en zona activa. Como cada transistor amplica sólo media onda de la señal de entrada, y como a la salida se obtiene la "suma" de la señal de uno y del otro, ese nivel de polarización continua e igual para cada uno la final en la carga va a dar cero, es decir, señal de salida nula mientras no apliquemos señal de entrada a las bases de los transistores.

Este pequeño nivel de polarización se puede construir de varias formas:

  • a través de un pequeño transformador con toma intermedia, cuyo primario es excitado por la señal proveniente de la etapa previa, y cuyo secundario -dividido en dos semi-mitades que generan dos señales iguales pero desfasadas 180º- se conecta a las bases de ambos transistores; entonces cada unión Emisor-Base de cada transistor recibe la misma cantidad de señal pero cada uno recibe el inverso de la señal que le llega al otro. De esta manera, sólo uno va a amplificar cada semi-ciclo de la señal que llega al transformador.
    Y luego, a la salida de los colectores, se ha de montar otro transformador -también con toma intermedia ahora en el primario- que reciba las dos señales invertidas de los colectores de los transistores, y cuyo secundario acabe atacando la resistencia de carga.


polarización de las uniones B-E de los transistores clase B 
mediante transformador con toma intermedia

  • a través de una red de resistencias y diodos de polarización en Emisor-Base de los dos transistores, que en este caso han de ser complementarios (uno NPN y otro PNP). Ambas uniones de ambos transistores han de recibir la misma tensión para polarizarlos escasamente en el comienzo de la zona activa de cada uno, lo que, como ya hemos dicho, darán lugar en la carga a la suma de la amplificación de cada uno de ellos. Este método evita la engorrosa necesidad de transformador excitador en las uniones Base-Emisor y también el otro transformador de salida, que recoja las dos intensidades de los dos colectores.  Por esta razón, esta última solución de polarización de clase B es la más utilizada.
    El nivel de polarización adecuado se ajusta con un par de diodos, cuya unión P-N es similar a la unión B-E de los transistores. Los condensadores separan la componente de c.c. de polarización para que no afecte a la etapa amplificadora previa.


polarización de las uniones B-E de los transistores clase B 
mediante red de polarización con resistencias-diodos

En ambos casos, se trata de que ambos transistores en clase B se encuentren ligeramente polarizados incluso sin señal de excitación, de modo que cuando les llegue la más mínima señal, sean capaces enseguida de amplificarla sin demora, consiguiendo de este modo que la suma de ambos semiciclos -que amplifica cada uno de los transistores-, sea una señal limpia fiel reflejo de la entrada. Eliminamos así la "distorsión de cruzamiento" o de "paso por cero" típica de los amplificadores clase B,

Dada la necesidad de polarización de los transistores, la clase AB tiene algo menos de rendimiento que la clase B, pero compensa sobremanera con la mejora evidente de calidad en la amplificación. Es por ello que la mayoría de los amplificadores de baja y media potencia de audio, incluso HiFi, utilicen esta tecnología para implementar la etapa de potencia de salida.

Amplificadores de potencia con BJT: la clase AB

 

 

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Desactivar actualizaciones automáticas en Windows 10

AVISO: Los programas e información original aquí presentados sobre el bloqueo de Windows pertenecen a terceros; no nos resposabilizamos de ninguna manera del uso que pudieras hacer de esta información y/o de las aplicaciones descargadas de los enlaces referidos. La manipulación del Registro y de configuraciones de Windows quedan bajo la responsabilidad del usuario.

¿Actualizaciones automáticas? ¿Cuálo?

Con la última versión (por ahora) del Sistema Operativo de Microsoft, la opción de instalar las actualizaciones disponibles para el sistema operativo, y también para los otros productos de Microsoft, como las "apps" y plugings ya no existe. Así de fácil: para los del SO de Richmond, si tienes un sistema operativo tienes que, sí o sí, tener actualizado TODO o si no, ya nos encargaremos de que te dejen de funcionar cosas…

Aduciendo razones de seguridad, por aquello de que las -innumerables- vulnerabilidades del SO de Microsoft pudieran ser una puerta para posible marware que invadiría tu ordenador, Microsoft considera que ya no debes de ser tú el que considera instalar o no actualizaciones, ya no se fían de ti; de eso -y de otras muchas cosas que van a hacer por ti- ya se encargan ellos.

Al margen de valorar si esta es la mejor solución para proporcionar seguridad a tu equipo y a tus datos, a mucha gente le parece desacertado esta visión del uso de la informática: si yo tengo un ordenador de hace 10 años y me funciona bien, y tengo programas que utilizo desde hace 10 años y sin problema, y no voy a utilizar las "famosas" apps de Microsoft por la razón que sea… ¿Por qué tengo que cambiar de sistema operativo? ¿Qué es eso de que mi sistema operativo YA NO es seguro? Te recuerdo que me lo vendiste -porque se supone que todos lo pagamos en su momento- como lo más seguro que podía haber, e incluso se llegó a decir que con las mejoras de seguridad que se introducían en Windows 7 ya no haría falta ni antivirus (sí, que yo me acuerdo perfectamente). O sea: TE VENDO EL SISTEMA OPERATIVO de Microsoft, pero al cabo de unos años, decido que LO QUE TE HE VENDIDO YA NO TE VALE, y tendrás sí o sí que COMPRARME OTRA VEZ EL SISTEMA OPERATIVO de Microsoft.

Y para colmo, como empresa potente que es, Microsoft gestiona acuerdos con los principales fabricantes de hardware, léase procesadores, placas, tarjetas gráficas, etc, para que no se pueda aprovechar el hardware si se me ocurre instalar una versión anterior del sistema operativo imperante. No es que no funcione Windows 7 ó el 8 en un procesador moderno, es que ya se ocupan ellos de que aunque funcione, lo haga de tal manera que estés utilizando un procesador muuuucho más antiguo: no drivers, no actualizaciones, no soporte…

Vale que no me queda otro remedio, me compro para la empresa (o para mí, como particular) ordenadores NUEVOS e instalo el Sistema Operativo que me dices… Y luego rezo para que el software que tenía (y que también compré y utilizaba felizmente) siga funcionando con Windows 10. ¡Ah, pero es que la suite ofimática que utilizabas -el "Office" que te coloqué hace pocos años- también la "consideramos desactualizada" y ya ha quedado obsoleta. Y ahora tendrás que comprar también, sí o sí, la "nueva" suite ofimática de la misma marca para hacer lo mismo (porque no voy a hacer cosas nuevas, que yo no lo necesitaba) que antes, pero ahora LA TENGO QUE COMPRAR DE NUEVO PARA PODER ESTAR ACTUALIZADO.

Tu Windows 10 es un "colgao" de las actualizaciones

Pero las versiones anteriores de muchos programas que funcionaban bien en Windows 7 no funcionan igual de bien en Windows 10. Sin ir más lejos, los "congeladores" que se vendieron, y se vienen utilizando desde hace muchos años en ciber-cafés, autoescuelas, academias, aulas en general de casi todos los centros educativos no funcionan muy bien con Windows 10. Y es fácil de entender: Windows 10 está diseñado para funcionar, sí o sí, como sistema operativo actualizado 100%. Esto quiere decir que si al arrancar detecta que no se ha actualizado desde hace semanas o meses, pues te va a informar muy insistentemente, pero llegado el caso empieza a bloquear la ejecución de programas que considera "desactualizados" y ya no podrás funcionar con ellos. ¡Sí! Pero es más: también considera que algunos de sus programas básicos, sus "servicios" han de funcionar sí o sí en un entorno actualizado, y si no lo está… Pues se empiezan a bloquear servicios de Windows: ya no te deja acceder a la red de la empresa, ya no puedes imprimir, no puedes acceder a recursos compartidos, no se cargan los complementos de navegadores de Internet, no se ejecutan otros complementos necesarios de programas determinados… Con el tiempo, tu Windows 10 acaba colapsando por falta de "su alimento primordial": las actualizaciones automáticas.

Funcionando con un ordenador sin actualizar

Si tienes un ordenador con Windows y sus programas, y no quieres que accidentalmente se modifique, pues lo "congelas": esto pasa por instalar en Windows un programa que hace que sólo se guarden los cambios y configuraciones mientras no apagues el ordenador. Cuando vuelves a encender el ordenador, es como si no hubieras cambiado nada: todo funciona igual que la última vez que lo arrancaste. Puedes tener un ordenador "congelado" durante meses, o incluso años, y cada día que arranca, está exactamente como el día que lo "congelaste". Esto es toda una garantía de funcionamiento en lugares como una autoescuela, una academia, una gestoría, una oficina técnica, pero también una academia o un aula de informática o un departamento de escuela, instituto o universidad.

Esto era así para todas las versiones anteriores a Windows 8. Funcionaba todo a la perfección. A lo sumo, tendrías que "descongelarlo" un par de veces al año para actualizar alguna versión de navegador, o plugin, o para instalar algún software adicional o añadir/quitar alguna cuenta de usuario. Pero luego volvías a congelarlo y a funcionar limpiamente el resto del año. ¡Genial! Pero con Windows 8 llegó una nueva forma de acceder a la información del disco duro: Windows 8 (y sus sucesores igualmente) debe su supuesta rapidez de arranque al modo en que se "apaga": realmente "no se apaga"; guarda parte de la configuración actual de un modo especial facilitado por el nuevo modo de acceso a disco (UEFI, en lugar del antiguo MBR) de modo que al "encender" realmente no estás iniciando el sistema operativo, si no que estás recargando el núcleo de su estado donde lo habías dejado. Por eso, Windows 8, 8.1, 10 "parece" que inician tan rápido. Es por eso también que, tras instalar actualizaciones Windows, se te pide reiniciar. Es entonces, en el reinicio, cuando verdaderamente Windows 8 y siguientes se apagan y se vuelven a iniciar; es entonces cuando se hacen efectivos algunos cambios realizados en Windows, como las actualizaciones.

Es por esa forma de "apagar" particular de Windows 8 y siguientes, que los programas "congeladores" encontraron un problema a la hora de funcionar de modo adecuado: por una parte, estos programas cargan controladores adicionales que gestionan el disco duro para que los cambios que ocurren lo hagan en espacios virtuales, reservados, de modo que Windows no los utilice como cambios reales en el sistema operativo. Si apagamos el ordenador, esos espacios quedan desvinculados de los cambios reales que gestiona Windows y, al arrancar de nuevo, Windows vuelve a hacerlo como si nada hubiera cambiado. Si, por el contrario, queremos preservar los cambios antes de apagar, el programa congelador opera en su espacio virtual reservado para transferir los cambios al sistema operativo, para que se "dé cuenta de lo que tiene que conservar"; así, al arrancar de nuevo, los cambios se han contemplado. Este es, grosso modo, la forma de funcionar de los programas congeladores. El problema es que con Windows 8 y siguientes, los controladores adicionales que cargan los "congeladores" ya no son capaces de gestionar los datos en el apagado, ya que realmente, Windows 8 no se apaga cuando le damos a "Apagar"; sólo se cierran determinados servicios de Windows en las cuentas activas y se vuelca el estado a un espacio reservado de disco, que es el que carga Windows lo primero cuando le damos al botón de encender. Windows no se apaga, Windows no se congela: los cambios en configuraciones y programas sí que permanecen, aunque esté "congelado". Es así cómo empezaron a fallar los programas congeladores.

Las actualizaciones afectan negativamente la funcionalidad en PCs congelados con Windows 10

Lo descrito anteriormente sólo es un comienzo de la vorágine de despropósitos que pueden ocurrir en un Windows 10 "congelado". Las empresas de software de "congeladores" rápidamente se pusieron manos a la obra para contemplar ese modo nuevo de trabajar el "apagado" de Windows 8, de modo que surgieron nuevas versiones de los "congeladores" que también funcionaban en el modo de "apagar" nuevo de Windows. Parecía que todo estaba solucionado. Windows 8.1 llegó y con él nuevas actualizaciones Windows, pero el modo de trabajo adaptado de los "congeladores" parecía aguantar, siempre y cuando pusieras las actualizaciones de Windows en "no comprobar", ya que como estaba congelado ¿Para qué gastar recursos de red y tiempo de uso del procesador en actualizar si estaba congelado?. Windows no se actualizaba pero tampoco era tan grave: todo seguía funcionando igualmente.

Hasta que llegó Windows 10 y su concepto de "funcionamiento óptimo actualizado". Windows 10 se diseñó para funcionar como un sistema actualizado, es decir, que cuando arranca, sí o sí, empieza a comprobar si existe alguna actualización y se la descarga, sí o sí. Y se la instala, sí o sí. Y si hace falta, se reiniciará, sí o sí. Y tú no puedes evitarlo: no puedes parar las actualizaciones automáticas en Windows 10; simplemente, el sistema está diseñado para no hacerlo. A lo mucho, puedes postergar alguna hora el reinicio. No tienes control sobre lo que se actualiza, ni sobre el tiempo que necesitará el sistema operativo para, cuando se reinicie, esté disponible de nuevo para trabajar; ni siquiera te pregunta si te interesan o no los cambios que va a introducir: lo va a hacer y punto. Tu no eres el que controla tu ordenador; lo es el sistema operativo. Quizá esto te parezca tribial, pero a muchos no nos parece siquiera aceptable.

Y ¿si tienes congelado el ordenador? ¿Qué más te da si se quiere actualizar? ¿Si va a arrancar igualmente como el día anterior?. Pues no es eso sólo lo que hay que considerar: si no se actualiza un día, lo va a volver a tratar de hacer al día siguiente, y al siguiente… Y cada día va a descargar más actualizaciones disponibles (y las va a ir instalando en segundo plano, sin tu permiso), y más, y más… Y un día descubres que Windows considera que su situación es crítica y "ya no es seguro" y quizá deje de funcionarte algún plugin de navegador, o no te deje acceder a los recursos compartidos, esa impresora en red… hasta que no se actualice (que no lo hará porque lo tienes "congelado"). Y de esta situación no sale: cada día funciona más lento (recuerda que está siempre descargando cosas y actualizando cosas que al arranque no las va a conservar) y cada día observas nuevos fallos. Y tú te preguntas ¿Cómo es posible? ¡Si está congelado! !Tendría que funcionar como el primer día que lo congelé! Pues no, no es así, no para Windows 10. Recuerda que Windows 10 es un "colgao" de las actualizaciones.

¿Pero es que no puedo hacer funcionar a Windows 10 sin actualizaciones?

Bueno, ya lo dijimos: Windows 10 "está diseñado para funcionar actualizado"; si quieres que Windows 10 funcione "no actualizado" tendrás que cambiar su "diseño". Y eso, en principio, no está contemplado. En principio. Pero veamos eso más a fondo:

Para funcionar actualizado Windows, el sistema operativo hace funcionar una serie de "servicios", programas básicos, que realizan tareas de búsqueda de actualizaciones, de gestión de su estado, de comparación de su estado con el que se supone que tendría que tener si está actualizado, de programación de búsqueda de actualizaciones… Todo está diseñado para asegurarse que está a la última. Eso es lo que hay que cambiar: parar esos servicios que van a informar a Windows que no tiene las últimas actualizaciones, parar la programación de búsqueda de actualizaciones, parar la instalación de actualizaciones, parar la verificación siquiera de que está actualizado o no. Controlar esos servicios es la clave del bloqueo de actualizaciones, la clave de que Windows 10 siga funcionando bien sin que se actualice, la clave para "desenganchar" al "colgao" que es Windows 10. La clave para que Windows 10 deje de funcionar como Windows 10 y funcione más como Windows 8.1, en el que se podía trabajar desactualizado y no pasaba nada.

Una manera (sí, hay más de una) de desactivar las actualizaciones en Windows 10

Y ya circulan un par de aplicaciones que "paran" definitivamente las actualizaciones de Windows 10; y que también funciona igualmente con Windows 8.1 y Windows 8… De momento te decimos el cómo para que lo vayas haciendo tú mismito:

 

Otra manera (sí, ésta es muuuuuucho más sencilla) de parar las actualizaciones en Windows 10

Pero vamos a lo que nos atañe. Estás completamente seguro de que quieres bloquear las actualizaciones de Windows 10, pues en ese caso lo que tienes que utilizar es una app gratuita que nos dejan nuestros amigos de ADSLZone: StopUpdates10. Pero lo mejor de todo no es su función, tampoco que sea una app gratuita, más bien es su forma de uso que es lo más sencillo del mundo.

Cuando la ejecutes te aparecerá una pantalla con un panel donde te explica a modo de manual el control que va a tomar sobre las actualizaciones y también algunas notificaciones. Solo con pulsar el botón de ‘Parar las actualizaciones de Windows' ya lo tendrás todo hecho. En caso de que necesites recuperarlas no habrá problema. El mismo botón cambiará a uno llamado restaurar actualizaciones, entonces tu máquina recibirá todos los paquetes de software que no asimiló antes.

Website original de StopUpdates 10:

http://greatis.com/blog/stopupdates10

Espera, que hay otra más…

Por si no te fías del anterior sitio Web y de su aplicación, aquí te presentamos otra -quizá más fiable- que funciona de otra manera pero que también persigue el objetivo de que no descargues ni instales nada que no hayas pedido.

Windows 10 Update Switch es un programa portable y gratuito que te permite bloquear o limitar las actualizaciones de Windows de la manera más sencilla. Windows 10 Update Switch lo podemos encontrar en Ghacks y que simplifica esta tarea con una doble función: “apagar” las actualizaciones de Windows 10 (pudiendo volver a encenderlas en cualquier momento, claro) y también establecer algunas limitaciones para especificar el tipo de conexión en el que se permiten las actualizaciones así como el ancho de banda que podrán utilizar.

El programa es totalmente gratis y se puede descargar desde el siguiente enlace en su web oficial. Está disponible tanto en versión para instalar, como portable (así puedes meterla en una memoria USB y tenerla siempre a mano).

Website original de StopUpdates 10:

Para saber más:

Amplificadores de potencia con BJT: la clase B

Los amplificadores de Clase B usan dos o más transistores polarizados de tal forma que cada transistor solo conduce durante un medio ciclo (realmente, "casi" medio ciclo) de la onda de entrada. Tienen un rendimiento muy superior a los de Clase A y su diseño no es muy complicado, pero sus aplicaciones se limitan enormemente debido a una característica su propio diseño: una distorsión llamada de "cruce por cero". Aún así, se utilizan incluso en amplificadores que no requieran buena fidelidad y sí facilidad de diseño y rendimiento, como los amplificadores de bocinas y megáfonos de mano.

Para mejorar la eficiencia de potencia total del amplificador de clase A previo, reduciendo la potencia desperdiciada en forma de calor, es posible diseñar el circuito amplificador de potencia con dos transistores en su etapa de salida, produciendo lo que comúnmente se denomina amplificador de clase B; también conocido como configuración de amplificador Push-Pull (empuja-tira en español). Para construir este tipo de amplificador se utilizan necesariamente transistores denominados "complementarios", es decir, de las mismas características eléctricas pero con distintas uniones P-N: si uno es del tipo NPN, el otro ha de ser igual pero de tipo PNP. Veamos cómo se construyen:


transistores complementarios BJT en funcionamiento clase B, configuración Push-Pull

Los amplificadores Push-Pull utilizan transistores complementarios de potencia, que reciben la misma señal de entrada que es igual en magnitud, pero en fase opuesta entre sí . Esto da lugar a que un transistor solamente amplifica la mitad o 180º del ciclo de la onda de entrada; mientras que el otro transistor amplifica la otra mitad o restante 180º del ciclo de onda de entrada. Conjuntamente, estas “dos mitades” amplificadas cada una por un transistor, "excitan" o "atacan" la carga o resistencia de salida, dando lugar en ella a la señal completa amplificada.

Por consiguiente, el ángulo de conducción para este tipo de circuito amplificador es escasamente inferior a 180º o 50% de la señal de entrada (para cada transistor). Este efecto de empujar y tirar de los semiciclos alternos por los transistores da a este tipo de circuito su divertido nombre "push-pull", pero en general se lo conoce como el amplificador de clase B.

Realmente los transistores en un amplificadr de clase B no llegan al conducir el 50%, ya que ambos necesitan tener una polarización al menos de 0'65 volt Emisor-Base para empezar a conducir y amplificar. Esto supone que de la señal de entrada, en los primeros 0'65 volt. (positivos y negativos), la señal de salida va a estar a "0". Y sólo cuando en la entrada se superen los 0'65 volt. E-B podrá empezar a amplificar la salida. Esto, al final, produce inevitablemente una falta de amplificación en torno a los valores cercanos a "0" volt. denominada "distorsión de paso por cero" o "distorsión de cruce", característica de los amplificadores en Clase B.


formas de señal de saldia debida a la "distorsión de cruce" o "de paso por 0"
en un amplificador Clase B, Push-Pull

Amplificador de potencia: la Clase B

 

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Amplificadores de potencia con BJT: la clase A

Los amplificadores en configuración Emisor Común (Common Emited) son el tipo de amplificador más comúnmente usado, ya que pueden tener una ganancia de voltaje muy grande. Estos amplificadores están diseñados para producir una gran oscilación de voltaje de salida desde un voltaje de señal de entrada relativamente pequeño de solo unos pocos milivoltios y se usan principalmente como "amplificadores de pequeña señal" como ya vimos en otras entradas.

La función principal del amplificador de potencia, que también se conoce como "amplificador de señal grande", es suministrar potencia, que es el producto del voltaje y la corriente de la carga. Básicamente, un amplificador de potencia también es un amplificador de tensión, con la diferencia de que la resistencia de carga conectada a la salida es relativamente baja, por ejemplo, un altavoz de 4 Ω o 8 Ω resulta en corrientes altas que fluyen a través del colector del transistor.


Transistor BTJ en configuración Emisor Común para amplificación de c.a.

El tipo más comúnmente utilizado de configuración de amplificador de potencia es el amplificador clase A. El amplificador de Clase A es la forma más simple de amplificador de potencia que utiliza un solo transistor de conmutación en la configuración de circuito de emisor común estándar como se ha visto anteriormente para producir una salida invertida. El transistor siempre está polarizado en "ON" para que conduzca durante un ciclo completo de la forma de onda de la señal de entrada, produciendo la mínima distorsión y la máxima amplitud de la señal de salida.

Esto significa que la configuración del amplificador de clase A es el modo de funcionamiento ideal, ya que no puede haber distorsión de cruce o desconexión a la forma de onda de salida incluso durante la mitad negativa del ciclo. Las etapas de salida del amplificador de potencia de Clase A pueden usar un único transistor de potencia o pares de transistores conectados entre sí para compartir la corriente de alta carga.

Dado que estamos interesados ​​en entregar la máxima potencia de c.a. a la carga, mientras consumimos la mínima potencia de CC posible del suministro, nos preocupa principalmente la "eficiencia de conversión" del amplificador. Sin embargo, una de las principales desventajas de los amplificadores de potencia y especialmente del amplificador de Clase A es que su eficiencia de conversión general es muy baja, ya que las grandes corrientes significan que se pierde una cantidad considerable de energía en forma de calor.

Amplificador de potencia: la Clase A

 
 

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Algunos trucos y apps gratuitas para ecualizar el audio de tu ordenador y que suene -casi- perfecto

El sonido final que escuchamos de salida en un ordenador es, por norma general, producto de una larga cadena de procesos informáticos. Incluye tanto componentes de software como de hardware y un mal sonido resultante suele ser víctima de incompatibilidades entre estas dos partes.

Puede que tu equipo no suene bien

Partiendo desde la base, primero tenemos que conocer un poco las características de nuestro equipo. Si operamos bajo Windows, algunos de estos problemas ocurren por el controlador ASIO.

¿ASIO qué? Este es un protocolo que provee una baja latencia entre hardware y software, mejorando el retardo en la respuesta de la señal.

La solución sencilla pasa por instalar el driver ASIO4ALL, un controlador genérico y gratuito que funciona con la mayoría de tarjetas de sonido.

También debemos tener presente los recursos que el sistema reserva y destina a las aplicaciones. En este particular, lo ideal es mantener los sistemas en alto rendimiento. En Windows 7, desde Inicio > Panel de control, en Windows 8 y 10 desde la barra de Accesos y Configuración > Panel de control. Desde ahí habremos de ir a Sistema y Seguridad > Opciones de energía y activar la modalidad Alto Rendimiento.


activando la opción de "alto rendimiento" para aprovechar todo el hardware

Qué es eso de “ecualizar”

Una noción breve: subiendo y bajando los controles o deslizadores, un ecualizador permite incidir sobre la amplitud y volumen de las frecuencias del espectro sonoro. Podemos alterar la intensidad de los tonos básicos a través de sus rangos de Herzios: graves, medios y agudos. De ahí que en muchos ecualizadores, cuando pinchamos en preconfiguraciones como la etiqueta metal se cambie la gráfica a una forma de V, dando prioridad a graves y agudos.

O cuando escuchamos música folk y de cantautor la gráfica tenga forma de dos jorobas, porque se preferencia el brillo de ciertas frecuencias de medios. Este es un principio básico que se utiliza desde el estudio de grabación a la mezcla final.

Un ecualizador divide la señal de audio en rangos de frecuencias: los graves quedan comprendidos por debajo de los 250 Hz (y desde los 20 Hz), los medios entre los 250 Hz y los 3.500 Hz y los agudos están situados por encima de los .3500 Hz (y hasta los 20.000 Hz). Y esas divisiones deberían al menos hacerse para cada octava musical, lo que nos lleva a 10 "cortes" al mosno. Así que ya sabes: controlar el flujo de sonido en las distintas frecuencias adecuado al tipo de tema no es cosa de tocar un botón y ya está: hay que currárselo más.


ecualización del espectro sonoro en función del número de reguladores o controladores de tono

El oído humano está sujeto a muchas alteraciones —edad, sexo, presión ambiental— pero podríamos decir, en líneas generales, que nuestro espectro audible comprende desde los 20 hasta los 20.000 Herzios. No obstante, para la reproducción del sonido en los equipos electrónicos no siempre se dispone de la tecnología necesaria para reproducir todo ese espectro sonoro con una calidad mínima:

  • para reproducir claramente los bajos hasta los 20 Hz necesitaríamos de una altavoz de más 10 pulgadas de diámetro (25,4 cm),
  • y para oir nítidamente los agudos hasta los 20 kHz sería necesario otro altavoz muy distinto: un tweeter de escasos centímetros.
  • el "amplificador" que genera la señal que va a los altavoces ha de ser de un mínimo de calidad; no vale cualquier cosa.


definitivamente, si quieres escuchar música con calidad, elige un equipo de calidad…

Por todo ello sólo podemos disfrutar realmente de un sonido de calidad en un equipo HiFi o con unos cascos de calidad (y no, esos cacharritos que te metes en los oídos definitivamente no sirven).

Buscando el sonido perfecto


configuración del hardware de nuestra tarjeta de sonido Realtek

Como decíamos, si queremos que el audio de nuestro ordenador suene correctamente primero debemos actualizar los drivers a su versión más reciente. En Windows es habitual encontrarse con Realtek HD y su retahíla de codecs, siempre presente en la barra inferior derecha. Pinchando y accediendo desde la Configuración de los altavoces, podemos pasar del estéreo (nunca el estéreo combinado) al cuadrafónico o sonido 5.1, siempre y cuando dispongamos de cuatro o cinco altavoces (aquí el sonido gana y mucho).

Los chasquidos habituales o cortes en el audio vienen por un funcionamiento errático del software. Lo recomendable es anular esos procesos que se ejecutan en segundo plano para optimizar el rendimiento de la CPU. En Windows, desde el Administrador de tareas simplemente debemos hacer click sobre la ficha Aplicaciones y, desde ahí, seleccionar al programa que esté respondiendo mal y pulsar Finalizar Tarea.

Mejorando el sonido con APO Equalizer


alguna de las amplias posibilidades de Equalizer APO

Equalizer APO es una maravilla como pocas. Programado de manera independiente por Jonas Thedering, este software exclusivo y gratuito para Windows permite aplicar distintos filtros a distintas entradas, aunque no incluye preconfiguraciones.

Una vez instalado, pinchando con click derecho en el icono del altavoz podremos seleccionar los dispositivos de reproducción activos. Desde ahí seleccionamos la salida que utilicemos en cada caso —auriculares, HDMI o VGA— y podremos revisar todas las opciones, como aplicar una ecualización concreta y guardarla a modo de preset. Incluye además una serie de configuraciones avanzadas para los más exigentes.

Pero para que a Equalizer APO le podamos sacar todo el partido de una manera más efectiva y accedas al control de más efectos, instálate luego Peace Equalizer, que es el complemento ideal; también de uso libre.


control de ecualización con Peace Equalizer de Equalizer APO

Modificando el sonido desde nuestra app favorita

Si escuchamos música en iTunes, desde el menú Ventana podemos acceder al ecualizador. Spotify tiene una opción muy escasa desde escritorio, accediendo desde las preferencias de la aplicación y seleccionando Reproducción > Ecualizador. Su compañera ideal en este caso es Equalify, un ecualizador de diez bandas con diferentes versiones, desde gratuitas hasta profesionales.


apariencia del ecualizador Equalify para

Otros reproductores gratuitos poco utilizados

VLC, siempre poco aprovechado


clic en la imagen superior para acceder al website de VLC

VLC, por otro lado, se tiene equivocadamente como una app exclusiva para vídeo. Nada más lejos de la realidad: como reproductor de audio planta cara perfectamente a iTunes o MediaMonkey. Incluye, lógicamente, un completísimo ecualizador de serie que puede modificarse según los diferentes canales de salida.

AIMP, pruébalo y disfruta


clic en la imagen superior para acceder al website de AIMP,
el reproductor ruso de uso libre multi-plataforma

AIMP, el reproductor multimedia de origen ruso, estaba orientado originalmente a la reproducción de audio de calidad; hoy en día puedes utilizarlo gratuitamente hasta para acceder a tus emisoras on-line. Con su ecualizador gráfico de 1/2 octava (20 cortes dan para mucho), ajustable incluso para cada canción; su DSP (Procesador digital de sonido) con sus efectos regulables de coro, reverberancia, eco, realce, flanger, tono; su gestión de librería multimedia y listas de reproducción…. ¡Ah! ¿Te he dicho que además se le pueden poner "máscaras" súper-chulas a mansalva?


no, no es una foto de un equipo HiFi; es una "máscara" de AIMP

Todo ello hace de AIMP una herramienta básica imprescindible para escuchar música con un nivel más que aceptable de calidad. Si se lo instalas (es de libre uso, y sin ad-aware ni engañifas añadidas) te encantará.


Para terminar, conviene echar un vistazo de vez en cuando al ecualizador maestro de nuestro equipo. En Windows es habitual encontrarse con el apartado dentro del driver —en Entorno— o desde el icono de Altavoz del que, pinchando con click derecho, podemos activar el controlador de volumen. Ya saben lo que dice la Navaja de Ockham: a veces la teoría más simple trae la mejor solución.

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