Samsung anunció Neon, el primer humano artificial creado por computadora

De todos los anuncios de Samsung en el CES, uno causó asombro en muchos de los presentes.  Se trata Neon, el primer humano artificial creado por computadora, el cual es un producto de STAR Labs de la empresa coreana.

Hector Russo || enero 2020

NEON es un ser virtual que se ve (la siguiente imagen con cuatro Neons es suficiente como para aseverar esto) y se comporta como un humano real, con la capacidad de mostrar emociones e inteligencia.

Al principio y sin conocer, uno puede llegar a pensar que es un asistente virtual o robot, pero Samsung sostiene que no. Neon es un asistente humano simulado que aprende acerca de las personas con quien interactúa para ayudarlos a dar respuestas inteligentes y realistas.  Estos humanos artificiales tienen sus emociones, memoria y hasta hablan diferentes idiomas, incluido el español.

De acuerdo a Samsung los Neons podrán responder a las preguntas en milisegundos y ayudarán a mejorar las interacciones que las personas tienen con ciertos trabajos, como por ejemplo un servicio al cliente más amigable por nombrar uno de los escenarios.

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La imagen del principio nos muestra neones de diferentes características (formas de vestir, actitud y otras) y según Samsung con el tiempo probablemente podrán trabajar como conductores de programas de TV, protavoces de empresas y hasta actores de películas, además y si no tiene un rol importante, también pueden usarse como compañeros y/o amigos.

Los Neons se ofrecer[an como servicios para empresas o individuales a través de licencias o suscripciones.

Por ahora no se sabe cuando Neon será lanzado en forma oficial.

Para saber más

Qué ocurre cuando Youtube se convierte en la primera fuente de información de los jóvenes


Espero que encuentres tiempo para leer esto, escrito desde mi corazón.


Con este romántico copy y los alrededor de cuatro millones de likes que lo avalan, nos presentaba hace unos días Justin Bieber en Instagram un dramático, transparente y ¿valiente? texto autobiográfico donde explicaba el por qué de sus conductas violentas, machistas, homófobas y autodestructivas.

Él mismo es el protagonista, el representante, el periodista y la agencia de medios. Crea el producto, lo publica y lo distribuye. Y así llega a millones y millones de fans, y no fans, que lo consumen y lo viralizan.

En esta ocasión, ha sido verdad, pero hay otras muchas, cientos, en las que lo que llega a las redes sociales, a nuestro WhatsApp o a nuestro SMS es mentira, es un bulo. De nuestro cantante favorito, de la mayor catástrofe que está destruyendo al planeta, del presidente del gobierno de nuestro país o de esa receta milagrosa casera que es capaz de curar el cáncer (y, a la vez, quitar las manchas del café).

Nosotros, los que ahora nos autodenominamos Generación X, vivimos frustrados muchas veces por ser inmigrantes digitales y ver cómo nos ha tocado reinventarnos a matacaballo sin perder ni la ética ni la profesionalidad, mientras que las nuevas generaciones llegan totalmente equipadas y cargadas de apps, pero carentes del más importante de los sentidos, el sentido común.

Y es este sentido, más una larga trayectoria de estudio, de lecturas de libros (¡sí de libros!), de consultas en medios de comunicación cada fin de semana, periódicos, emisoras de radio o programas de TV, lo que nos ha otorgado la capacidad de evaluar y valorar una información, de contrastar las fuentes, de querer saber más, de ampliar conceptos y de seguir enriqueciéndonos.

¿Y cómo se informan ahora los jóvenes?

Desde luego, como no como la generación anterior. Según un Informe de Pew Research Center, elaborado en noviembre de 2018, el 65 % de los jóvenes de entre 18 y 29 años reconocía recibir informaciones a diario a través de las redes sociales y el 37 % de ellos pensaba que estas ayudan a las personas de su edad a encontrar información confiable.

Más recientemente, en agosto de 2019, SurveyMonkey and Common Sense Media confirmaron que más del 75 % de los usuarios encuestados, mil adolescentes estadounidenses de entre 13 y 17 años, consumía Social Media (Youtube, Facebook y Twitter) para estar informados de la actualidad, frente a un 41 % que seguía utilizando medios analógicos y prensa digital, y un 37 % cuya fuente era la televisión.

Del informe también se desprende una de las grandes preocupaciones que ha traído la aparición del ciberperiodismo y, más exactamente del denominado periodismo 2.0, por el que cualquier ciudadano dotado de un smartphone puede hoy en día grabar, subir a la red y legitimar cualquier información como veraz sin que nadie contraste ni verifique si es una fuente fiable o no.

Según Michael Robb, director senior de investigación de Common Sense, el 60 % de los usuarios que utiliza Youtube como canal informativo lo hace a través de cuentas de celebrities o influencers, quedando muchas veces más que en el aire no solo la ética de los mismos, sino la propia calidad y objetividad de la información.

¿Y qué pasa cuando lo que vertemos en la red no se contrasta? Que pueden caer en el saco de lo que hoy día conocemos como fake-news o, más correctamente, bulos o desinformaciones. Pueden aparecer en forma de mensaje de WhastApp o Messenger, captura de pantalla, GIF, meme o DM.

Y el problema es que al democratizarse internet y sus herramientas, ahora cada ciudadano se puede convertir, con su ética (y muchas veces sin ella), en un seudoreportero que crea, difunde o viraliza noticias por sus redes sociales y canales de mensajería instantánea sin contrastar, verificar ni evaluar la información.

Formación de audiencias

Para luchar contra esta desinformación que padecemos hoy día es más que necesaria la formación de la audiencia:

  • Hacer uso de fuentes fiables, profesionales u oficiales, contrastando las noticias o informaciones, ya sea en diferentes medios o canales o con otras personas con las que podamos conversar o debatir estos temas.
     
  • No difundir cadenas de mensajes, fotos o vídeos que recibamos si no estamos seguros de que son verdad (así es como se viralizan los bulos).
     
  • No hacer likes compulsivos o retuits a noticias muy llamativas (y políticamente partidistas, seguro) sobre temas de actualidad en redes sociales sin haber leído sobre ello antes, y, sobre todo, para estas nuevas generaciones: deben aprender un poco más de Santo Tomás y, sin tener que meter el dedo en ninguna llaga, no creer lo primero que les aparezca al hacer scroll en Instagram.

¿Ha muerto el texto definitivamente?

Como describe el informe Digital News Report 2019 del Reuters Institute, los jóvenes consumen las noticias “a trompicones”, cuando se levantan, en las apps del móvil (Instagram, Facebook, Snapchat, Youtube…), y por la tarde o fines de semana en stories, en podcasts o a través de pequeños copies.

Los jóvenes leen, sí, pero de una forma mucho más ligera e inconstante, por eso debemos construir los contenidos de una forma diferente para poder llegar a ellos, para conquistarles y fidelizarles. Estamos acostumbrados a redactar artículos hipertextuales para enriquecer la experiencia del usuario, pero ellos, los adolescentes y jóvenes, realmente solo quieren llegar a lo interesante, que les contemos lo útil y, si es en formato vídeo, mejor que mejor.

A los medios digitales, plataformas y periodistas nos toca, por tanto, conocer esta nueva forma de consumir y navegar para que, sin perder la calidad ni sucumbir bajo las garras de los buscadores, sigamos ofreciendo un contenido con valor que logre destacar en la vorágine de noticias, fotos, vídeos, snaps, mensajes, memes, GIFs y otros, para que nos sigan eligiendo como interlocutores antes que al hijo de Isabel Pantoja o al youtuber Auron Play.

Para saber más

Red Eléctrica inicia la obra de la línea eléctrica Astillero-Cacicedo

El proyecto, que discurre en un 98,37% por suelo público, supondrá una inversión de 30 millones de euros

Con una duración estimada de 24 meses, se prevé su puesta en servicio en 2022

Notas de prensa || Red Eléctrica de España

Red Eléctrica de España (REE) ha iniciado la obra de la línea eléctrica subterránea que unirá Astillero y Cacicedo, un proyecto que cubrirá las necesidades de energía eléctrica de la Bahía de Santander y garantizará la calidad del servicio de la industria que se concentra en esa área. De esta manera, se fomenta el desarrollo económico en la zona y en el conjunto de la Comunidad.
 
La línea Astillero-Cacicedo, que se prevé entre en servicio a principios del año 2022, es una nueva línea subterránea de transporte de energía eléctrica de 220 kV (kilovoltios) de tensión con una longitud de 8,1 km cuyo trazado discurre por los términos municipales de Astillero, 2,4 km, y Camargo, 5,7 km.
 
Esta infraestructura, incluida en la Planificación Energética vigente, forma parte de las actuaciones programadas de mejora de la red de transporte en Cantabria para los próximos años que, en su conjunto, suponen una inversión de 61 millones de euros. En concreto, esta infraestructura asciende a casi 30 millones de euros.
 
La línea discurre en un 98,37% por suelo público, no generando servidumbres, y únicamente afecta a unos 133 metros de suelo privado, en su mayoría, con ocupaciones temporales en fincas privadas. En este sentido, la compañía ha alcanzado acuerdos amistosos con el 70% de los propietarios.
 
Para el trazado de la nueva línea, se han analizado y estudiado todas las alternativas viables, primando el menor impacto social, medioambiental y visual. Además, se han incorporado propuestas de los ayuntamientos y de particulares, dando como resultado una propuesta técnica y económicamente viable.
 

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El triste destino de las marcas con las que descubrimos la tele en color

Las grandes firmas europeas y japonesas como Thomson, Sharp, Telefunken, Grundig, Blaupunkt o Sanyo son ya solo nombres comerciales en manos de conglomerados chinos

RAMÓN MUÑOZ | ELPAIS


Anuncio de los televisores Thomson, con Andrés Pajares y Fernando Esteso, en 1984

Coincidiendo con la llegada del color a la televisión en España en los años setenta, cruzaron la frontera un alud de marcas de televisores. El advenimiento poco después de los reproductores de vídeo VHS (El Mundial de fútbol en España, en 1982, supuso el "boom" de ventas de los VHS y el denostado Betamax, ¡qué tiempos!) sirvió a estas firmas para que se afianzaran aún más en los hogares. Sus pantallas se contemplaban como un símbolo de progreso tecnológico sin parangón en aquel país aislado de cazadoras coreanas y pantalones de campana. Casi todas procedían de Alemania y de Japón. Contaban con fábricas propias y no daban abasto para atender una demanda cada vez más creciente y entusiasta. Poseer uno de sus aparatos era un símbolo de estatus en la España que estaba a punto de alumbrar la Transición. Thomson, Sharp, Telefunken, Grundig, Blaupunkt, JVC, Sanyo, Westinghouse, Philips, Toshiba…¿se acuerdan?

Hoy en día, y aunque parezca mentira, casi todas sobreviven, pero su presencia es residual. La mayoría solo conserva la marca registrada cuyo uso comercial ha sido adquirido por grandes conglomerados electrónicos chinos como TCL o Hisense o el turco Vestel. Detrás ya no hay ni factorías ni tecnología propia. Y ni siquiera se anuncian.

Actualmente, el mercado de los televisores está dominado por marcas asiáticas que o no existían o apenas se conocían cuando los gigantes europeos dominaban las ventas de la pequeña pantalla en los estertores del siglo XX. Las coreanas Samsung y LG y, a mucha distancia, la japonesa Sony, conforman hoy un triunvirato que domina el 40% de las ventas mundiales de televisores. Por detrás, están los gigantes chinos Hisense y TCL pero, como ocurre con los teléfonos móviles, su crecimiento en los últimos años es tan espectacular que nadie puede estar seguro de que pronto no destronarán a sus rivales coreanos.

Pero ¿qué fue de las marcas con las que descubrimos la televisión en color? Esta es su melancólica y sucinta historia:


Televisores Samsung QLED 8K, de 2019

Thomson

Fundada por un ingeniero estadounidense (Elihu Thomson) a finales del siglo XIX, pero pasó a ser una compañía pública francesa electrónica. Entre sus hitos históricos está la primera transmisión en vivo de un programa de radio en 1922, las primeras patentes para tecnologías de radar en 1934 o la emisión de Eurovisión exclusiva de la coronación de la reina Isabel de Inglaterra en 1953.

Sus mayores aportaciones en el campo de la televisión fueron la invención de la Secam, la primera norma europea de televisión en color, y el primer televisor con conexión a Internet. En España fue unas de las marcas más potentes en popularizar el color. El anuncio con el eslogan “no compre un televisor sin ton ni son. Compre un Thomson”, protagonizado por Fernando Esteso y Andrés Pajares, se hizo enormemente popular (viral, que diríamos ahora).

Pese a ello, en los noventa entró en un declive imparable. En 1995, el Gobierno conservador de Alain Juppé quiso deshacerse de ella por el simbólico precio de un franco para librar al tesoro público de sus fuertes pérdidas. Finalmente, la empresa china TCL International Holding la adquirió, para comercializar bajo su marca y la de Piooner —otra histórica en decadencia— los televisores que vende en Europa. No obstante, sus días pueden estar contados, porque TCL cada vez está más presente en el mercado europeo con su propia marca.

Sharp

Su origen fue un taller de hebillas fundado en 1912 en Tokio que luego pasó a vender “lápices siempre afilados” (ever-sharp, en inglés), de donde tomó el nombre. Tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en uno de los primeros fabricantes de televisores del mundo. Introdujo la tecnología LCD y en 2015 presentó el primer televisor 8K, cuando el resto aún perfilaba la alta definición del 4K. Ya entonces estaba acuciada por problemas financieros hasta que en 2016 salió en su rescate la taiwanesa Foxconn, que adquirió el 66% del fabricante japonés por 388.800 millones de yenes (unos 3.065 millones de euros). Fue un duro golpe para el orgullo de la industria electrónica nipona que veía cómo uno de sus emblemas caía en manos chinas. No en vano, Foxconn es el mayor fabricante de equipos electrónicos del mundo. Fabrica o ensambla los iPhones y los iPads para Apple, así como Kindle, PlayStation, Xbox y las cámaras GoPro, entre otros muchos.


Una limpiadora de hotel ve en un televisor Grundig la boda real
del príncipe Felipe y doña Letizia, en 2004. CARLES FRANCES

Grundig

Surgida de las cenizas industriales de la Segunda Guerra Mundial, se hizo un hueco gracias a sus equipos de radio, aunque llegó a ser el mayor fabricante de televisores del mundo a finales de los sesenta. Su marca era símbolo de la ingeniería alemana y sus modelos estaban entre los más exclusivos en España (su lema publicitario era “Grundig, caro pero el mejor”), donde llegó a tener fábrica propia. En 2004, fue adquirida por el grupo turco Arçelik que la ha incorporado a su catálogo de marcas de electrónica de consumo (Beko, Defy, Arctic, Blomberg, Elektrabregenz, Leisure, Flavel y Altus).

Telefunken

Telefunken es otra joya histórica de la industria electrónica alemana. Nacida en los albores del siglo XX fue pionera en el desarrollo de la ingeniería de radio y la comunicación inalámbrica. En los setenta, se convirtió en una de las marcas más vendidas gracias a sus primeros televisores en color basados en el sistema PAL. Fusionada con AEG, se transformó en un gigante industrial con 125.000 trabajadores, de los que 3.000 eran españoles, al punto que su quiebra en 1982 supuso una tragedia para la entonces República Federal Alemana. En 2005, se creó la empresa Telefunken Licenses GmbH, con el único fin de conceder licencias para el uso del nombre comercial. Actualmente, unas 35 empresas se han asociado a esta alianza, pero las ventas de sus productos, que solo tienen en común la denominación, son residuales.


Anuncio del televisor Telefunken con sistema PAL.

Blaupunkt

Blaupunkt tiene una historia muy similar a la de Telefunken. Nacida en 1923 en Alemania, desarrolló aparatos de radio y auriculares, aunque en la historia moderna destacó por sus dispositivos para coches, siendo la primera marca que produjo una radio (1932) y un reproductor de CD para automóvil (1983). Sus televisores eran de gama media pero resultones, sobre todo para esa clase trabajadora que no podía permitirse un Philips o un Grundig de muchas pulgadas. Controlada hasta 2008 por los también alemanes Bosch-Siemens, se vendió al grupo inversor Aurelius AG. No tardó en trasladar la producción a terceros fabricantes —principalmente chinos— hasta que en 2016 fue declarada en quiebra y se liquidó. Pero como Telefunken, su propietario creó en 2010 una comunidad de marca (Marca Internacional Blaupunkt) para que cualquier fabricante electrónico pueda licenciar y producir productos bajo su denominación. Son televisores baratos que se producen principalmente en India y China.

Sanyo y Toshiba

Sanyo empezó como fabricante de lámparas para bicicletas. En la década de los cincuenta despuntó en el terreno de la radio (fabricó la primera de plástico) pero lo que le dio fama fueron sus reproductores walkman. Fabricó también televisores hasta que en 2009 Panasonic compró la empresa y dedicó su marca a comercializar televisores en zonas donde no estaba presente. Como tantas otras marcas, ahora busca sobrevivir gracias al acuerdo con Roku TV, que les proporciona el sistema operativo a sus televisores (una especie de Android de la televisión), evitando los gastos del desarrollo.

La también japonesa Toshiba ha vivido una similar singladura. Desgajada del conglomerado industrial que fabricaba desde ordenadores a equipos de aire acondicionado, su división de televisión fue adquirida por la china Hisense a finales de 2017.

 


Anuncio de los televisores Philips, en 1960, protagonizado por Carmen Sevilla.

Philips

El caso de Philips es quizás el más paradigmático. Introductor en España de los primeros televisores en blanco y negro, durante tres décadas, la firma holandesa estuvo en todo lo alto del sector. Pero las fuertes pérdidas por la competencia de los nuevos actores asiáticos, le llevaron a detener la producción en 2010 y a vender la marca un año después a la china TP Vision. Por su parte, la japonesa Funai le compró en 2013 el negocio de audio, vídeo y accesorios. De esta forma, Philips es ya solo un nombre comercial. La auténtica empresa de los Países Bajos se dedica a salud, alumbrado y pequeños electrodomésticos.

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Conoce a Reachy, el expresivo robot de código abierto presentado en el CES 2020

Los brazos de Reachy están inspirados biológicamente y tienen siete grados de libertad de movimiento y se pueden equipar con una serie de manipuladores especiales, desde pinzas de agarre hasta manos humanoides de cinco dedos.

Parece que todo el mundo ya está entrando en serio en el juego de inteligencia artificial y robótica, al menos con las empresas e instituciones de investigación que pueden permitirse el lujo de construir sus plataformas desde cero. La firma Pollen Robotics de Francia, por otro lado, tiene como objetivo iniciar la revolución de la robótica con su sistema de código abierto, Reachy.

Conocimos a Reachy durante su presentación en el CES 2020, donde desafié (y vencí) al robot en un juego de gato. Sin embargo, el robot, siendo de código abierto, es capaz de hacer mucho más. Los desarrolladores pueden usar la plataforma Python para crear innumerables aplicaciones para el sistema, mientras que la naturaleza modular del robot permite cualquier cantidad de usos, ya sea servicio de alimentos, servicio al cliente, demostraciones, investigación y desarrollo. El sistema viene con una inteligencia artificial  incorporada que debería ayudar a los desarrolladores a saltar directamente al meollo de su investigación sin tener que entrenar primero el componente de aprendizaje automático.

Los brazos de Reachy están inspirados biológicamente y tienen siete grados de libertad de movimiento y se pueden equipar con una serie de manipuladores especiales, desde pinzas de agarre hasta manos humanoides de cinco dedos. La compañía desechó un diseño más emotivo al estilo de Wall-E en favor de un modelo con una articulación de cuello especializada que permite que la cabeza del robot gire, se mueva e incline de una manera sorprendentemente humana.

Costará 9 mil dólares, mientras que la versión superior de doble brazo y cabeza te costará alrededor de 17 mil dólares. La compañía espera tener su primer lote de Reachys listos para enviar en un futuro próximo.

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